El genio de Florida que se autodenunció por miedo a las drogas

El genio de Florida que se autodenunció por miedo a las drogas
Un conductor de Florida, Matthew David, llamó al 911 exigiendo a la policía que registrara su coche, convencido de que le habían “plantado” drogas. Los agentes, muy cooperativos, encontraron 18 gramos de metanfetamina y una pipa. Su estrategia de autoinculpación resultó ser brillante... para la policía.
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¡Cuidado, que vienen los ‘narcoplantadores’ de coches! Esta es la historia de Matthew David, de 49 años, un residente de Florida que, digamos, tenía una visión de la justicia algo… peculiar. Matthew, en un acto que roza lo heroico o lo absurdo —depende de la hora y de lo que hubiera desayunado—, decidió que la mejor manera de resolver sus problemas con sustancias ilícitas era llamar al 911. No, no para pedir ayuda de emergencia médica o para denunciar un crimen ajeno. Llamó para denunciarse a sí mismo, o más bien, para obligar a la policía del Condado de Lee a que registrara su coche.

Según su versión de los hechos, el buen hombre estaba firmemente convencido de que algún desconocido muy, muy travieso le había colado narcóticos en su vehículo. Y claro, ¿quién mejor para quitárselos de encima que las fuerzas del orden? Él lo vio clarísimo: si la policía registraba el coche, encontrarían las drogas plantadas y él quedaría libre de toda culpa, como víctima de una conspiración cósmica contra su persona.

La policía, que debe haber pensado que se trataba de una broma de cámara oculta o, en el mejor de los casos, un caso de confusión extrema, acudió al lugar. Matthew David, con toda la chulería del mundo, dio permiso voluntario a los agentes para que hurgaran a fondo en su propiedad. ‘¡Adelante, buscad! ¡Os desafío!’, debió pensar con una lógica imbatible para él.

Y vaya si buscaron.

El resultado de esta operación de ‘autodenuncia preventiva’ fue exactamente el que cualquier espectador sensato prevería. Los agentes, al registrar el asiento del pasajero, se toparon con una bolsa transparente. Dentro, para sorpresa de nadie excepto quizá de Matthew, había la friolera de 18 gramos de metanfetamina. Como guinda del pastel de la estupidez, también encontraron una pipa de cristal que no era precisamente para fumar tabaco de liar.

El Sheriff Carmine Marceno, un hombre que ya ha visto de todo, resumió el sentir de la oficina con una frase memorable: ‘David estaba convencido de que la gente le estaba poniendo narcóticos en su coche, lo cual es ridículo. Lo más ridículo es que llamara al 911 para denunciarlo’.

Nuestro brillante protagonista fue inmediatamente arrestado y acusado, cómo no, de posesión de metanfetamina y de parafernalia de drogas. Así que la próxima vez que te encuentres algo sospechoso en tu coche, tal vez sea mejor optar por una limpieza profunda antes de llamar a los que llevan las esposas. ¡Gracias, Matthew, por demostrarnos que el sentido común no está en el menú de todos los días en Florida!