Menuda la que ha liado Minou, un felino que bien podría protagonizar un vodevil administrativo en los Alpes Marítimos, Francia. Su dueño, un señor llamado Pierre, está al borde de la desesperación, no por ver a su querida mascota, sino por el monumental embrollo legal que ha traído consigo. La historia empieza en 2019, cuando Minou desapareció. Tras una búsqueda infructuosa, y por necesidades puramente burocráticas (posiblemente relacionadas con seguros o requisitos de tenencia de animales), Pierre hizo lo que tenía que hacer: declarar al gato oficialmente fallecido. Sí, lo leyó bien. Minou consiguió su certificado de defunción felina, pasando a ser, legalmente, un ex-gato.
El drama se convirtió en comedia a principios de 2024. ¡Cinco años después! Minou reapareció en la puerta de casa como si simplemente hubiera ido a dar una vuelta larga. Delgado, hambriento, pero vivo y coleando. La alegría inicial de Pierre pronto se mezcló con el terror administrativo. ¿Qué haces con un gato que, ante el Estado, es un fantasma?
El problema es serio, al menos para los estándares de los trámites. Minou está microchipado, pero su estado oficial es «muerto». Esto significa que su dueño se enfrenta a un callejón sin salida legal: no puede ir al veterinario con normalidad, y su registro debe ser actualizado. Pero aquí llega el ‘catch-22’ francés: Pierre ya firmó la declaración jurada de defunción. No puede simplemente decir que ha resucitado, porque eso implicaría haber mentido en la primera declaración. Es decir, para el sistema francés, Minou es ahora un zombi legal, un espectro con sobrepeso que exige comida.
El caso de Minou ha puesto de manifiesto la rigidez del sistema. Pierre ahora tiene que enfrentarse a una odisea de papeleo para conseguir que el ‘Bureau des Chats Vivants’ reconozca que su mascota no es una alucinación post-duelo. Es probable que necesite un nuevo microchip y un acta de «re-existencia», o quizás una nota de prensa oficial declarando que los gatos tienen nueve vidas, y a Minou le ha tocado usar la segunda justo ahora. En fin, que Minou ha vuelto, pero la burocracia, como siempre, se resiste a concederle el permiso de vivir. Un aplauso por Minou, el felino que desafió a la muerte y ahora lucha contra los sellos de goma.




