Si alguna vez has pensado que las grandes superficies de bricolaje necesitan un toque más cálido, la tienda Lowe’s de Richmond, Virginia (sí, el gato y la ciudad comparten nombre, no es casualidad), ha encontrado la solución perfecta: adoptar a un gato que pasaba por allí y darle las llaves (metafóricas) del almacén.
El protagonista de esta tierna y peluda historia corporativa es Richmond, un felino de hábitos estrictos y pasión por el sector de la construcción. Su aventura comenzó hace aproximadamente un año, cuando apareció en las instalaciones. Al principio, los empleados pensaron que sería la mascota de algún cliente despistado. Pero Richmond, ni corto ni perezoso, decidió que el ambiente laboral le gustaba y que las pilas de tablones y el cemento eran mucho más cómodos que cualquier cama de diseño.
Con el tiempo, Richmond se convirtió en una figura indispensable. No es un gato cualquiera; es el supervisor no oficial del pasillo de la madera y el área de jardinería. Sus tareas incluyen, según testigos, inspeccionar minuciosamente el suelo, dormir siestas estratégicas sobre muestras de tarima y, ocasionalmente, saludar a los clientes con esa indiferencia elegante propia de quien se sabe dueño de la situación. Varios clientes han documentado sus encuentros en redes sociales, elevando a Richmond a la categoría de celebridad local.
La plantilla, consciente de la joya que tenían entre manos, decidió dar el paso definitivo. En lugar de limitarse a dejarle un cuenco de comida a escondidas, optaron por la adopción formal. Esto implicó llevar a Richmond al veterinario para poner sus papeles en regla: castración, microchip y todas las vacunas necesarias. Ahora, este currante felino no solo tiene un techo, sino que cuenta con el cuidado colectivo de los empleados que se turnan para mantener su calidad de vida alta. El gerente de la tienda ha confirmado que, sí, Richmond es oficialmente parte del equipo. En resumen, si buscas un tablón de roble o simplemente quieres ver al gato más famoso del sector minorista, ya sabes dónde ir. Eso sí, procura no molestarlo mientras está en horario de siesta.




