
Imagina la escena: en un rincón olvidado de la comisaría de Vallejo, California, no muy lejos de los donuts reglamentarios y las tazas de café con el escudo, se escondía un secreto que ni el mismísimo Sherlock Holmes habría adivinado a la primera. No hablamos de un alijo de pruebas de un crimen sin resolver, sino de algo mucho más… surrealista: un sistema de archivo clandestino para guardar los trapos sucios de la propia policía.
Durante años, entre 2004 y 2018 para ser exactos, el Departamento de Policía de Vallejo (VPD) se las ingenió para mantener a buen recaudo los expedientes de mala conducta de sus agentes. Le llamaban cariñosamente ‘Archivos de Capitanes’ o ‘Archivos Administrativos Internos’ (IAF), como si fuera un club secreto con contraseña y todo. ¿Y dónde guardaban estos valiosos documentos? Pues prepárate, porque la ubicación es para enmarcar: en cajones de escritorio sin seguridad, en oficinas desocupadas, detrás de archivadores e ¡incluso en un almacén de pruebas! Sí, donde se guardan las pruebas de los delitos, allí estaban sus propios ‘pecados’.
La historia de cómo salió a la luz este cachondeo es de película. Fue un ex-capitán, John Whitney, quien en 2019 se topó con esta joya de la picaresca. Más tarde, en 2023, la abogada Melissa N. O’Clair dio con diez cajas más. Imagina la cara de los implicados cuando se encontraron con este ‘tesoro’ de expedientes sobre revisiones de uso de la fuerza, tiroteos protagonizados por agentes y otros asuntos disciplinarios que, por ley (gracias a la SB 1421 de 2019), deberían haber sido de dominio público.
El ayuntamiento de Vallejo, a través de su gestor Mike Malone, no ha tenido más remedio que confirmar la existencia de este ‘Archivero Secreto’. Y claro, la cosa es gorda. Estos documentos no solo se ocultaron al público, sino también a los abogados de la defensa en los juicios, lo cual es una violación flagrante de la ley. No es la primera vez que Vallejo está en el ojo del huracán por asuntos policiales, de hecho, el departamento está bajo supervisión estatal por un patrón de mala conducta.
La investigación sigue su curso, pero lo que está claro es que en Vallejo tenían un método muy particular para gestionar la transparencia. Un claro ejemplo de cómo la creatividad administrativa puede ir un paso más allá… para esconder lo que no debería esconderse. ¡Menuda pieza de colección!
