El exdiputado indultado por el Capitolio que sobornaba con una casa de ‘princesa’

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¿Os acordáis de Christopher Griffin? Sí, ese tipo que se hizo un poco famoso por su participación en el asalto al Capitolio el 6 de enero y que, para sorpresa de muchos, fue indultado por el mismísimo Donald Trump. Uno pensaría que una segunda oportunidad así sería motivo para enderezar el rumbo, ¿verdad? Pues agarraos, porque la historia de Griffin ha tomado un giro que ni los guionistas de series más locas habrían imaginado.

Resulta que, lejos de llevar una vida tranquila tras su indulto, Christopher, un hombre de 50 años de Maryland, se ha metido en un fregado de proporciones épicas. Y no, no hablamos de otro asalto. Ya estaba inmerso en un proceso judicial por unos cargos bastante más graves: explotación sexual infantil. Y, estando ya en libertad bajo fianza, decidió que la mejor manera de resolver el asunto sería… ¡sobornar a la víctima!

Pero no con un billetito discreto, ¡qué va! Griffin, con una creatividad digna de mención (aunque para mal), se puso en contacto con la víctima y le hizo una oferta de esas que no se suelen oír todos los días. Le prometió una casa de tres habitaciones, un coche y hasta ayuda para la vivienda de su madre. Vamos, que le estaba montando un verdadero plan de vida. ¿Y cómo remató la oferta? Diciéndole que podría «vivir como una princesa». Sí, como lo oís. Un indultado por asalto al Capitolio, intentando resolver un caso de explotación infantil con una propuesta digna de un cuento de hadas… muy oscuro.

Pero la cosa no acaba ahí. Para financiar esta ‘generosa’ propuesta, Christopher montó un GoFundMe. La idea era, supuestamente, recaudar fondos para la víctima. ¿El pequeño detalle? Que el dinero, en lugar de ir a la cuenta de la persona afectada, acababa directamente en su propio bolsillo. Un movimiento que, sin duda, le ha añadido un punto extra de descaro a toda la situación. La madre de la víctima, por cierto, recibió unos pocos miles de dólares, pero parece que el resto del «plan princesa» era más bien un «plan bolsillo de Griffin».

Ahora, este personaje, que en 2020 recibió el perdón presidencial por los disturbios del Capitolio, se enfrenta a una lista de acusaciones que le pondrían los pelos de punta a cualquiera: obstrucción a la justicia, manipulación de testigos y conducta sexual ilícita. Las penas máximas que podría afrontar son de hasta 20 años por obstrucción y manipulación, y entre 10 y 30 años por los cargos de explotación. Lo que comenzó con un indulto y una ‘segunda oportunidad’ parece haber terminado en un laberinto judicial mucho más complejo y, sin duda, más grave. Una historia que nos deja pensando en la increíble capacidad de algunas personas para complicarse la vida de la manera más surrealista posible.