El ex asistente del Congreso que ‘enfermó’ de cáncer para financiar sus caprichos

El ex asistente del Congreso que 'enfermó' de cáncer para financiar sus caprichos
John Colautti, ex asistente del Congreso, está acusado de estafar más de 30.000 euros fingiendo un cáncer de páncreas terminal durante años. Se rapó, usó silla de ruedas y un poste de suero para engañar a su círculo. El dinero recaudado vía GoFundMe acabó en citas, restaurantes y apuestas, no en tratamientos. Un planazo con final de guionazo.
0
0

Imagínate que un día te enteras de que un antiguo compañero de trabajo o un amigo cercano padece un cáncer terminal. Lo normal es que se te encoja el corazón y quieras ayudar, ¿verdad? Pues agarraos, porque la historia de John Colautti es de esas que te hacen dudar de la bondad humana… o al menos de la credulidad de algunos.

Este hombre, que en su día se codeó con la política como asistente del congresista Mark Takano (demócrata por California), ha sido acusado de montar la tragicomedia más cara y descarada de los últimos tiempos en Estados Unidos.

Desde 2017, Colautti se dedicó a interpretar el papel de su vida: el de un paciente con cáncer de páncreas en fase 4. Y no se anduvo con chiquitas a la hora de meterse en el personaje. Para darle realismo a la actuación, se rapó la cabeza y las cejas, tiró de silla de ruedas para desplazarse y hasta se paseaba con un poste de suero intravenoso. ¡Compromiso escénico al máximo, oye!

Evidentemente, esta supuesta “enfermedad terminal” requería fondos, y ahí entró en juego una página de GoFundMe. Familiares, amigos y antiguos colegas, con el corazón en la mano, no dudaron en abrir sus carteras para ayudar. ¿El resultado? Más de 30.000 euros que fueron a parar directamente a las arcas de Colautti, siempre bajo la premisa de cubrir unos gastos médicos que, como ya os podréis imaginar, no existían ni en el más allá.

Pero, ¿dónde acabó todo ese dinerito que se suponía que iba a salvar una vida? Pues los investigadores federales, que no son tontos ni se creen cuentos chinos, descubrieron que los fondos no se destinaron a costosos tratamientos de quimio o radioterapia, sino a una serie de caprichos muy terrenales. Hablamos de facturas de restaurantes para cenas seguramente menos “crudas” que su historia, suscripciones a páginas de citas (¡ay, el amor, qué sacrificado!), alquileres e, incluso, sesiones de juego. Parece que el hombre quería una vida de lujo y diversión, aunque fuera a costa de la pena ajena.

Ahora, el telón ha caído y la farsa de Colautti ha sido desenmascarada. Un gran jurado le ha imputado tres cargos por fraude electrónico, cada uno de ellos con una pena de hasta 20 años de prisión. Un desenlace que, sin duda, es mucho más amargo que cualquier diagnóstico de cáncer fingido. Moraleja: si vas a pedir dinero por una enfermedad, asegúrate de que sea, al menos, real. Y si vas a gastarlo en citas, que sean con gente que no te pida una analítica… o un historial clínico inventado.