
¡Agárrense, que vienen curvas! Parece que algunos en las altas esferas se toman aquello de «tener personal de servicio» un poco demasiado literal. Y no hablamos de mayordomos o chóferes privados, no. Hablamos de agentes del mismísimo FBI. Sí, has leído bien.
El protagonista de nuestra historia de hoy es Kash Patel, un tipo que fue asesor de seguridad nacional de alto rango durante la administración Trump. Resulta que el señor Patel tenía a su disposición un equipo de seguridad del FBI, como es habitual para ciertos cargos importantes. Pero, ¿para qué usaba él a estos agentes, que tienen la importante misión de proteger el país y a sus altos funcionarios? Pues, digamos que para una amplia variedad de «tareas domésticas» y «favores personales».
Según un informe del inspector general del Departamento de Justicia (que no se anda con chiquitas), Patel no se cortaba un pelo. Mandaba a sus agentes del FBI a llevar y traer a sus novias, como si fueran taxis VIP. ¿Que necesitaba ir a la compra? Ahí estaban los hombres del FBI, con la lista en mano y la cesta de la compra bien dispuesta. ¿La tintorería? ¡Por supuesto! Los agentes también se encargaban de recoger la ropa de Patel.
Pero la cosa no acaba ahí. La lista de «servicios especiales» incluía transportar al señor Patel a eventos familiares, ayudarle con su barco de pesca y hasta recuperar documentos para un pleito personal. Vamos, que los pobres agentes debían sentirse como un batallón de ayudantes multifunción, listos para cualquier encargo, por muy mundano que fuera.
Lo más curioso de todo es que, cuando los investigadores le preguntaron al respecto, Patel se defendió diciendo que él pensaba que los agentes estaban disponibles para «asistirle» debido a su «autoridad consultiva». ¡Claro que sí, guapi! Como si la «autoridad consultiva» del FBI incluyera saber qué marca de yogur le gusta a la novia de turno o cómo amarrar un barco.
El informe del OIG (Oficina del Inspector General) fue clarísimo: estas acciones violaban la política del departamento, que establece que los equipos de seguridad no deben usarse para tareas personales. Y no es que fuera barato el «servicio». La factura por hoteles y dietas del equipo de Patel durante sus viajes, incluyendo algunos personales como un funeral familiar, ascendió a la friolera de 32.000 dólares. ¡Casi nada! Patel intentó justificar esto diciendo que le permitía seguir trabajando mientras viajaba, pero la OIG encontró «múltiples instancias donde Patel usó su detalle de seguridad para tareas de naturaleza personal y fuera del alcance de los servicios de protección».
Por si fuera poco, el informe también revela que no era la primera vez que a Patel le daban un toque de atención por esto. Ya tenía antecedentes de haber sido sancionado por un uso indebido de recursos mientras trabajaba para el congresista Devin Nunes, también relacionado con el uso de personal del gobierno para asuntos de una demanda personal. Parece que lo de mezclar lo público con lo privado le viene de lejos.
Aunque el informe no recomendó un procesamiento penal, sí sugirió que el Departamento de Justicia tome «acciones administrativas apropiadas». Lo que está claro es que la próxima vez que veas a un agente del FBI, quizá debas preguntarte si, además de perseguir criminales, también le toca hacer la colada. Cosas veredes, amigo Sancho.
