
En un giro argumental que haría palidecer a cualquier comedia de instituto de los 90, un entrenador de Florida ha decidido convertirse en el policía del género en el deporte. La víctima de esta hilarante, aunque lamentable, situación es Asher, un chaval de 14 años con la simple ambición de botar un balón en el equipo de baloncesto de primer año del J.P. Taravella High School.
Tras las pruebas de selección, Asher fue convocado para la temida charla individual, esa en la que te dicen si vales o si tienes que dedicarte al ajedrez. Pero el motivo de su corte no fue su habilidad encestadora, sino algo mucho más profundo: su supuesta falta de hombría. El entrenador, con una perspicacia digna de un antropólogo amateur, le soltó el diagnóstico sin anestesia: «Eres demasiado femenino».
Pero aquí no acaba el surrealismo. El entrenador, en un intento de ‘reubicar’ al muchacho según sus arcaicos estándares de masculinidad, le sugirió con total seriedad que, si no era lo suficientemente rudo para el baloncesto, quizás debería probar suerte en el equipo de animadoras. Sí, un chico fue descalificado de un deporte por su aspecto y le aconsejaron unirse a un equipo tradicionalmente femenino.
La madre de Asher, como era de esperar, no se ha tomado con humor esta lección de estereotipos de género. Inmediatamente puso el grito en el cielo y contactó con el distrito escolar, denunciando lo que considera una clara discriminación. Al parecer, el talento baloncestístico del chaval es irrelevante cuando hay que mantener a raya el ‘peligro’ de la feminidad en la cancha. La pelota está ahora en el tejado del distrito escolar, que ya ha iniciado una investigación sobre las decisiones y comentarios del entrenador. Esperemos que al menos esta historia sirva para recordarle a la gente que los ‘machotes’ también pueden fallar un tiro libre, pero echar a alguien por ser ‘demasiado femenino’ es directamente de otra época.
