El enigma de la caca cuadrada del Wombat por fin desvelado por la ciencia

El enigma de la caca cuadrada del Wombat por fin desvelado por la ciencia
La ciencia ha resuelto el enigma más peliagudo de Australia: ¿por qué los wombats defecan cubos? No es el ano, sino la elasticidad desigual de su intestino distal. Este hallazgo, publicado en Soft Matter, aclara cómo esta marsopa crea su peculiar arquitectura fecal.
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Amigas y amigos de lo extraño, preparaos para el ‘scoop’ científico más oloroso del año. Hemos vivido ignorando una de las grandes maravillas de la ingeniería biológica australiana: la caca cuadrada. Sí, hablamos del wombat, esa adorable marsopa que parece un cruce entre un osito de peluche y un pequeño tractor. Resulta que, a diferencia del resto de la fauna —cuya producción fecal es tristemente cilíndrica—, el wombat defeca pequeños cubos perfectamente formados.

Durante años, esto ha sido un dolor de cabeza (y quizás de otra parte) para los biólogos. ¿Cómo lo hacen? ¿Tienen un moldeador de heces incorporado? La teoría popular, y la más divertida de imaginar, era que quizás su ano tenía forma cuadrada, como si fuera una impresora 3D. ¡Vaya imaginación! Afortunadamente, un nuevo estudio publicado en la revista *Soft Matter* ha puesto fin a esta especulación escatológica, centrándose en la mecánica de fluidos y la anatomía animal.

El equipo de científicos, que merecen una medalla por su dedicación a la geometría digestiva, descubrió que el secreto reside en el último tramo de su colon, concretamente en el intestino distal. En lugar de tener una elasticidad uniforme como la nuestra, el intestino del wombat presenta dos zonas flexibles y dos zonas mucho más rígidas. Es una especie de rodillo que no es uniforme.

Imagina que estás intentando inflar un globo: si partes de ese globo son más duras que otras, la presión interna empujará el material hacia las zonas blandas, creando esquinas y formas angulosas, en lugar de la esperada forma redonda. El intestino del wombat ejerce una presión desigual sobre el contenido, moldeando los lados de los cubos. Además, el proceso es lento, dando tiempo suficiente a la pared intestinal para esculpir la obra maestra cúbica.

La caca cúbica, que por cierto, ayuda a los wombats a marcar territorio sin que sus mensajes rodantes se pierdan colina abajo, ya no es un misterio. Así que, la próxima vez que veamos un wombat, sabremos que no solo son monos, sino que también son pioneros en la geometría fecal. La ciencia, a veces, se pone muy, muy seria con las cosas más absurdas, y por eso la queremos.