El enemigo resbaladizo del tren bala: una anguila provoca el caos en Japón

El enemigo resbaladizo del tren bala: una anguila provoca el caos en Japón
Un apagón masivo detuvo 26 trenes bala y afectó a 12.000 pasajeros en Kyushu, Japón. Tras la investigación, se descubrió al culpable: una anguila de 30 cm que se coló en una subestación eléctrica, causando un cortocircuito fatal. La compañía ferroviaria no daba crédito.
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En un país donde la puntualidad del transporte público es casi una religión, cualquier retraso es noticia. Pero cuando la causa del caos es una anguila, la historia pasa a otro nivel. Esto es exactamente lo que ha ocurrido en la isla de Kyushu, al sur de Japón, donde el famoso tren bala Shinkansen se vio obligado a parar en seco.

El pasado martes, un misterioso apagón en la línea Kyushu Shinkansen dejó tirados a unos 12.000 pasajeros y provocó la cancelación y retraso de 26 trenes. Ante semejante lío, los operarios de la compañía ferroviaria JR Kyushu se pusieron manos a la obra para encontrar el origen del problema. ¿Un fallo técnico complejo? ¿Un error humano? Nada de eso. La respuesta era mucho más resbaladiza.

Dentro de una subestación eléctrica, los trabajadores encontraron los restos calcinados del saboteador: una anguila de unos 30 centímetros. Según la compañía, el animal probablemente se deslizó desde un río o un arrozal cercano, se introdujo en la instalación y, al entrar en contacto con el equipo eléctrico, provocó un cortocircuito que la fulminó y dejó a miles de personas sin tren.

Desde JR Kyushu afirmaron que era la primera vez que se enfrentaban a un incidente provocado por una anguila, y ya han anunciado que están revisando otras subestaciones para evitar que más fauna con ganas de explorar acabe donde no debe.

Aunque el caso de la anguila kamikaze es único para la empresa, no es la primera vez que un animal la lía parda en la red ferroviaria japonesa. En 2019, una babosa fue la responsable de un apagón similar, y en 2020, una comadreja también decidió jugar con los cables, causando más retrasos. Parece que la fauna local tiene una misión secreta: poner a prueba la paciencia del sistema de transporte más puntual del mundo.