El emú fugitivo ‘Frank’ la lía parda en Arizona y vuelve a casa

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Imagínate la escena: estás tranquilamente por Cottonwood, Arizona, y de repente, ¡zas!, te cruzas con un emú corriendo por la calle. No es el típico perrito o gato que se ha escapado, no, hablamos de un bicho de casi dos metros y que corre como el viento. Pues esto es exactamente lo que ha estado ocurriendo durante más de una semana en este pueblo. El protagonista de esta rocambolesca aventura no es otro que Frank, un emú con un historial de fugas digno de Houdini.

Frank, que en realidad se llama así y no Fran, como se pensó inicialmente, es la mascota de Heather Nally, quien ha estado con el corazón en un puño desde que su peculiar amigo emplumado decidió tomarse unas vacaciones por su cuenta. La policía de Cottonwood, ni corta ni perezosa, se puso manos a la obra, compartiendo actualizaciones y fotos de Frank en su página de Facebook, convirtiendo la búsqueda en un auténtico evento comunitario. Y es que, ¿quién no querría seguir las andanzas de un emú fugitivo?

La misión no era sencilla. Frank, a pesar de ser descrito por su dueña como «muy dulce y amable» y «social» (quizás demasiado social, dado su afán por explorar el mundo exterior), se resistía a ser atrapado. Pero la persistencia, y la estrategia, dieron sus frutos. ¿El arma secreta? Ni redes especiales ni dardos tranquilizantes, ¡simplemente peras! Sí, has leído bien. Con un poco de fruta y la ayuda de una jaula para perros estratégicamente colocada, los agentes y los voluntarios consiguieron, finalmente, darle caza.

La emoción de Heather al ver a Frank de vuelta en casa fue indescriptible. Y no es para menos, pues no es la primera vez que Frank se da un paseo por el vecindario. Hace un par de años, el mismo Frank ya protagonizó otra escapada, siendo encontrado entonces por el oficial J. D. Ouellette, demostrando que este emú tiene un gusto particular por la libertad y las aventuras urbanas. Parece que a Frank le encanta la adrenalina de ser un fugitivo, pero por suerte para Heather y para la tranquilidad del pueblo, el pájaro australiano ya está de nuevo bajo techo, quizás soñando con su próxima gran evasión.