
Si creías que tu trabajo tenía tareas contradictorias, espera a conocer el día a día de la ‘Compañía de Comunicaciones de Gaza’, una unidad del ejército israelí. Sus responsabilidades son, como poco, para levantar una ceja. Por un lado, tienen la misión de mantener los sensores electrónicos de la valla fronteriza y, cómo no, interferir las frecuencias de radio de Hamás en una guerra tecnológica constante. Hasta aquí, todo normal para una unidad militar.
Pero aquí viene el giro de guion. Su otra gran tarea es… ¡ser los proveedores de internet de alta velocidad para la parte palestina del paso fronterizo de Erez! Sí, como lo lees. Son los responsables de que la fibra óptica funcione a la perfección para que el Registro de Población Palestino pueda coordinar el paso de miles de personas y mercancías.
El propio comandante de la unidad, el Capitán Asaf, lo resumió con una sinceridad aplastante: ‘Es un poco absurdo que esté en guerra con ellos, pero que también sea su proveedor de servicios de Internet’. Y para rematar, añadió que la web hoy en día es un derecho básico, como el agua o la electricidad.
Así que, mientras un equipo de jóvenes soldados de 19 y 20 años se dedica a la ciberguerra contra Hamás, otro se asegura de que la conexión a internet del ‘otro lado’ sea estable y rápida. De hecho, si un cable de fibra óptica se daña, son ellos los que salen a repararlo. Un trabajo que demuestra que la realidad en ciertas partes del mundo es mucho más compleja y extraña que cualquier ficción. La próxima vez que te quejes de tu WiFi, recuerda a esta unidad multitarea.
