El Ejército Británico se tambalea: sus vehículos causan mareos a los soldados

El Ejército Británico se tambalea: sus vehículos causan mareos a los soldados
Soldados británicos sufren mareos y vómitos severos en nuevos vehículos militares como el Warrior o el Mastiff. La vibración excesiva y el diseño de los asientos provocan náuseas que les impiden combatir eficazmente. Este problema de salud afecta la preparación de las tropas y la inversión multimillonaria en defensa.
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Imagina la escena: estás en plena misión, el rugido del motor retumba en tus oídos, la adrenalina a tope… y de repente, ¡zas! Un mareo que te deja doblado, con ganas de abrazar al cubo de la basura más cercano. No es la resaca de la última guardia, es el día a día de muchos soldados británicos, que están descubriendo que sus flamantes vehículos militares son más un enemigo para sus estómagos que para cualquier adversario en el campo de batalla.

Resulta que el Ministerio de Defensa del Reino Unido está lidiando con un problema de lo más peculiar y, francamente, un poco surrealista. Un buen número de sus soldados, al montar en algunos de sus vehículos blindados más modernos, como el **Warrior IFV**, el **Mastiff**, el **Ridgback** y el **Warthog**, están sufriendo mareos tan intensos y vómitos que les incapacitan. Sí, has oído bien. Unas máquinas diseñadas para el combate y la protección, están dejando a sus ocupantes… K.O. por culpa de las náuseas.

La raíz del problema parece ser una combinación explosiva: vibraciones excesivas del motor y un diseño de asientos que no está precisamente pensado para el bienestar gástrico. Es lo que los expertos llaman ‘vibration sickness’ o, para los amigos, un mareo de los de verdad, de esos que te hacen desear no haber desayunado. La cosa no es baladí, ya que esta situación está minando la capacidad de los soldados para rendir en los ejercicios, y ni te cuento en un escenario de combate real. ¿De qué sirve tener un vehículo de última generación si tus tropas no pueden apuntar, comunicarse o simplemente mantenerse en pie una vez que bajan?

Lo más irónico del asunto es que esto está ocurriendo después de una inversión de diez mil millones de libras esterlinas en programas de defensa, incluyendo la modernización de la flota de vehículos. ¡Menuda jugada! La empresa BAE Systems, uno de los principales fabricantes, está en el punto de mira, aunque el problema no afecta a todos los vehículos; por ejemplo, los tanques Challenger 2, que son más antiguos, parecen ser inmunes a esta especie de ‘enfermedad del viajero’ bélica.

El Ministerio de Defensa, por su parte, se ha puesto las pilas (o al menos lo intenta) para buscar soluciones. Se están probando cojines de asiento especiales, se están dando consejos sobre técnicas de conducción para suavizar los movimientos y se está ofreciendo asesoramiento médico a los afectados. Mientras tanto, el humor británico seguro que ya está haciendo de las suyas con chistes sobre Dramamine en las raciones de combate. Esperemos que encuentren una solución pronto, porque un ejército mareado no es precisamente la imagen más disuasoria del mundo.