
El peligro de intentar borrar internet: la maldición de la mala iluminación
Despierta, internet tiene un nuevo juguete. Una vez más, el equipo de Donald Trump ha descubierto por las malas que quejarse de una fotografía en la era digital es el equivalente a ponerle un cartel luminoso que diga «por favor, haced memes con esto». En esta ocasión, la protagonista involuntaria del escarnio público es la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt.
Todo comenzó durante un evento de Acción de Gracias en la residencia presidencial. Según los informes, la joven política de 28 años se molestó profundamente por una instantánea suya, calificándola de «poco favorecedora». Y siendo sinceros, a nadie le gusta abrir la cámara frontal del móvil por accidente y ver ese ángulo traicionero, pero cuando eres un cargo público, intentar censurarlo es el peor movimiento posible.
La excusa oficial y el implacable efecto Streisand
Curiosamente, la fotografía en cuestión fue retirada de circulación por la Agence France-Presse (AFP), una de las principales agencias de noticias que suministra imágenes a medios de todo el mundo y a Getty Images. Sin embargo, la agencia se lavó las manos rápidamente para no parecer que cedían a caprichos políticos.
«Determinamos que esta imagen en específico no cumplía con nuestros estándares editoriales», declaró un portavoz de AFP, negando categóricamente que la eliminación tuviera algo que ver con las quejas oficiales.
Pero el daño ya estaba hecho. Alguien guardó la foto, alguien la compartió y las redes sociales hicieron su magia. En cuestión de horas, plataformas como Twitter (X), Bluesky y Threads se inundaron con la imagen original, desatando teorías, risas y, cómo no, odiosas pero hilarantes comparaciones con el pavo del evento.

Una extravagante tradición en la administración Trump
Si te da la sensación de haber vivido esto antes, no estás loco. Parece que en el círculo íntimo del presidente existe una fobia generalizada a los malos ángulos fotográficos. Repasemos el historial reciente:
- Pete Hegseth: Hace solo un par de semanas, el secretario de Defensa saltó a los titulares tras prohibir a los fotógrafos de prensa asistir a las conferencias del Pentágono simplemente porque no le gustaba cómo salía en los retratos.
- El mismísimo Donald Trump: El presidente no se queda atrás. En el pasado, llegó a quejarse amargamente en sus propias redes sociales sobre el aspecto de su cabello y su pose en la portada de la célebre revista Time.

La moraleja de esta historia es tan antigua como la propia red: si no quieres que una foto tuya se haga viral, lo último que debes hacer es quejarte y pedir que la borren. La memoria de internet es infinita y su sentido del humor nunca perdona.
