El dúo de Texas que cambió el petróleo de mentira por una vida de lujo

El dúo de Texas que cambió el petróleo de mentira por una vida de lujo
Dos 'emprendedores' de Texas, Scott Frasier y Jeffrey Allen, han sido acusados de estafar a inversores con notas falsas y un pozo de petróleo inexistente. El dinero, lejos de financiar energía, se destinó a jets privados, coches de lujo, diamantes, casinos y novias, sumando una vida de opulencia a costa de los sueños de otros.
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Agárrense los machos, porque lo que os traemos hoy es una historia digna de guion de película, pero con el sello de «basada en hechos reales» y un tufillo a gasolina de jet privado. En el Este de Texas, dos «visionarios» del emprendimiento, Scott Andrew Frasier, de 45 años, y Jeffrey Clayton Allen, de 44, se las han apañado para que les caiga una buena por montar una estafa que dejaría boquiabierto al mismísimo Gordon Gekko. Su negocio, que operó entre 2017 y 2021, era tan sencillo como brillante para ellos, y tan desastroso para sus víctimas: prometer el oro y el moro en forma de inversiones en supuestos pozos de petróleo y pagarés que valían menos que una entrada de cine usada.

La historia empieza con estos dos maestros del engaño ofreciendo a diestro y siniestro la oportunidad de invertir en un pozo de petróleo y gas, que, oh sorpresa, existía menos que los Reyes Magos en agosto. Para aderezar la oferta, soltaban unos pagarés que, se supone, eran un chollo, pero que en realidad eran más falsos que un billete de siete euros. ¿El objetivo? Obvio: sacarle la pasta a todo aquel que cayera en sus redes, usando la promesa de grandes rendimientos como cebo.

Y aquí viene lo bueno. ¿Dónde fue a parar todo ese dinero que estos dos caballeros amasaron con su particular «innovación financiera»? Pues, amigos, la lista es de esas que te hacen levantar una ceja y soltar un «¡anda ya!». Lejos de invertir en el siguiente gran descubrimiento de crudo, Frasier y Allen se dedicaron a vivir la vida padre, pero a la enésima potencia. Hablamos de alquiler de jets privados para viajar de punta a punta del país como si no hubiera un mañana, una flota de vehículos de lujo que ni el concesionario más top, montañas de criptomonedas, diamantes que harían llorar a la Reina de Inglaterra, y noches en casinos donde el lema era «todo al rojo».

Pero la cosa no acaba ahí. La lista de derroches incluye también bienes de lujo variopintos, reformas en sus casas que ni en el programa de los hermanos Scott, y, atención, «múltiples novias». Sí, habéis leído bien. Parece que el éxito en el timo también venía con bonus en el apartado sentimental, o al menos eso parece por cómo usaron el dinero de sus incautos inversores.

La fiesta, como era de esperar, se ha terminado. Un gran jurado federal en el Distrito Este de Texas les ha puesto los puntos sobre las íes con una acusación formal por conspiración para cometer fraude electrónico y blanqueo de dinero. Y a Frasier, para rematar, también le ha caído una acusación por robo de identidad con agravantes. Las penas no son moco de pavo: hasta 20 años de prisión por cada cargo de fraude y blanqueo, más dos años consecutivos por el robo de identidad agravado. Se ve que las vacaciones en jet privado van a tener que posponerse un poquito… o bastante. Así que, la próxima vez que os ofrezcan una ganga de petróleo invisible, recordad la historia de estos dos y echadle un ojo al detector de farsantes. Que no os la metan doblada.