
Agárrense, porque la historia que les traemos hoy es de esas que demuestran que en la vida real, a veces, la ficción se queda corta. Imaginen la imponente Torre de Londres, con sus siglos de intrigas, reyes decapitados y joyas de la corona, de repente… ¡cerrada! ¿Por un ataque terrorista? ¿Un dragón? ¡Qué va! La causa fue mucho más peculiar: ¡un ataque de tartas de crema y manzana!
El pasado domingo, el venerable monumento londinense se vio obligado a bajar la persiana gracias a la originalidad (o el hambre, quién sabe) de un grupo de activistas de Fathers 4 Justice. Y no, no estaban haciendo un pícnic. Estos señores, conocidos por sus escandalosas protestas en lugares emblemáticos, decidieron que la mejor forma de llamar la atención sobre los derechos de los padres era liándola pardísima a base de… sí, tartas.
Según la Policía Metropolitana, los aguerridos manifestantes no solo se dedicaron a un lanzamiento de postres de lo más atípico, sino que tuvieron la osadía de escalar uno de los parapetos de la Torre. ¡Un parapeto! ¿Qué sería lo siguiente? ¿Un asalto con cucharillas? Los pobres Beefeaters, esos guardianes de la Torre con sus uniformes tan característicos, debieron de alucinar en colores mientras esquivaban los proyectiles reposteros.
El incidente, digno de una comedia británica, resultó en varios arrestos. Un caballero fue imputado formalmente, mientras que otros dos fueron puestos en libertad bajo fianza. Fathers 4 Justice ya tiene un currículum envidiable en esto de los ‘stunts’ de alto perfil, habiendo escalado anteriormente el Palacio de Buckingham, el London Eye y la Abadía de Westminster. Pero hay que reconocer que lo de la tarta de crema y manzana en la Torre de Londres tiene un puntito extra de surrealismo que lo hace memorable. ¡Un dulce final para un día amargo para el turismo!
