El dron gourmet que intentó alimentar a un preso con bistec y patas de cangrejo

El dron gourmet que intentó alimentar a un preso con bistec y patas de cangrejo
Un dron intentó entregar un festín de lujo, incluyendo bistec y patas de cangrejo, junto a cigarrillos y marihuana, a un preso en una cárcel de Florida. Las cámaras de seguridad captaron el peculiar "delivery", desvelando que el recluso James H. Murray Jr. lo había orquestado. Ahora se enfrenta a cargos adicionales por este menú de altura.
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En un giro digno del guion de una comedia carcelaria, un dron con aspiraciones de chef a domicilio intentó hacer la entrega más extravagante en la historia del sistema penitenciario de Florida. El pasado 26 de septiembre, en la cárcel del condado de Palm Beach, las cámaras de seguridad captaron algo insólito: un dron sobrevolando las instalaciones como si fuera un repartidor de Glovo con prisas, pero con un paquete mucho más… exclusivo.

¿Y qué llevaba este servicio de «comida a domicilio» tan poco convencional? Pues agárrense, porque no era una pizza ni unas hamburguesas. El paquete contenía un festín de lo más gourmet para un recluso: un bistec en toda regla y unas suculentas patas de cangrejo. Porque claro, ¿quién dijo que estar entre rejas era sinónimo de dieta aburrida? Pero la cosa no quedó ahí, el paquete también venía bien surtido con otros «extras» menos culinarios pero igual de codiciados: cigarrillos, un vapeador, mecheros, papel de fumar y, para rematar la faena, marihuana. Un kit completo para una noche de lujo en la celda.

Los agentes de prisiones, que no daban crédito a lo que veían, encontraron el paquete cerca de un patio de recreo. No tardaron en identificar al afortunado (o no tan afortunado) destinatario: James H. Murray Jr., un recluso de 47 años. Al ser interrogado, Murray confesó que el paquete era para él y que había sido orquestado por una mujer, una tal Christina, quien le enviaba dinero y estaba al tanto de la operación aérea. Eso sí, el ingenioso preso afirmó que esperaba «comida», pero que no sabía el contenido exacto. ¡Claro que sí, como si las patas de cangrejo te llegaran por sorpresa del cielo!

Este intento de «entrega especial» le ha salido caro a Murray, quien ahora se enfrenta a cargos adicionales por introducción de contrabando en una instalación penitenciaria y conspiración criminal. De Christina, por ahora, ni rastro. Y del piloto del dron, que parece ser el verdadero maestro de ceremonias de esta operación, tampoco se sabe nada, aunque los agentes sí pudieron describir el artilugio volador: blanco con una franja roja, como un Uber Eats del crimen. De hecho, tras dejar el paquete, el dron fue avistado de nuevo volando fuera de la zona y la unidad de aviación de la oficina del sheriff fue notificada para intentar darle caza.

En fin, una historia que nos recuerda que la creatividad (para lo bueno y para lo malo) no tiene límites, ni siquiera tras los barrotes. Y que algunos están dispuestos a todo por un buen bistec con patas de cangrejo.