
¡Agárrense los machos, que viene curva en el mundo del periodismo documental! Si pensaban que lo habían visto todo en materia de reutilización de recursos, esperen a escuchar esta joya. Parece ser que el director Brett Ratner, involucrado en la producción de un documental sobre la exprimera dama Melania Trump para Channel 4, se ha topado con un pequeño (y muy embarazoso) problemilla de derechos de autor y atribución de metraje.
Resulta que Ratner, en su afán por contar la historia de Melania, o quizás simplemente por rellenar minutaje, decidió incluir un plano de una mujer mirando tristemente por una ventana mientras pasaba un desfile. Una toma típica y atmosférica, perfecta para evocar melancolía o reflexión profunda en cualquier perfil biográfico de alto nivel, ¿verdad? Pues bien, esta toma en concreto no era precisamente material inédito de la Casa Blanca. Los ojos más avispados de Internet y, presumiblemente, los productores originales, se dieron cuenta rápidamente de que el plano había sido descaradamente extraído de un documental de 2011 titulado ‘Sasha Grey Inside’.
Sí, han leído bien. El documental que supuestamente exploraba la vida de la mujer de Donald Trump, utilizó imágenes de Sasha Grey, en ese momento una actriz en plena transición de carrera, mirando pensativamente el Desfile del Día de Acción de Gracias de Macy’s en Nueva York. Lo más surrealista es que el clip plagiado es bastante específico y fácilmente identificable por quienes habían visto el documental original de Grey.
La escena original en el documental de Grey tenía un contexto muy personal y específico, mostrando un momento pálido y reflexivo de la actriz. Al reutilizarlo en el contexto del documental de Melania, no solo se violaban los derechos de autor de manera descarada, sino que se creaba un cruce narrativo tan surrealista que parece sacado de una comedia negra. Aún estamos esperando la explicación oficial de Ratner sobre cómo un metraje tan particular y reconocible de una figura pública como Sasha Grey acabó colándose, sin permiso ni atribución, en un perfil sobre la esposa de un presidente. ¿Falta de rigor editorial, prisas en la sala de edición, o quizá un asistente de producción que estaba demasiado disperso? Sea cual sea la razón, este escándalo documental demuestra que la mezcla de política, cine para adultos y plagio puede resultar en una noticia tan insólita como divertida.
