¡Agárrense, que vienen curvas! O mejor dicho, que vienen vórtices nevados. En la tranquila localidad de Divide, Colorado, un vecino llamado Joe se despertó el día menos pensado para encontrarse con un visitante inesperado en su jardín. No era un oso (que es lo normal en Colorado), sino un auténtico ‘diablo de nieve’.
El fenómeno que desafía la gravedad
Joe, que ya había visto nevar, llover y granizar, estaba flipando en colores con lo que sus ojos captaban. Los diablos de nieve, o vórtices de nieve, son el equivalente invernal de los famosos ‘diablos de polvo’ (dust devils), pero mucho más elegantes y fríos. Se forman cuando el viento fuerte y las condiciones atmosféricas adecuadas se combinan para crear una columna de aire rotatoria que succiona la nieve recién caída.
Según Joe, el tiempo ese día estaba de lo más caótico, una locura meteorológica digna de ser contada a los nietos. El pobre hombre vio cómo la nieve, en lugar de obedecer a las leyes de la física y caer humildemente al suelo, parecía estar haciendo un truco de magia. Literalmente, la nieve estaba cayendo hacia arriba.
La opinión de los expertos: ¿es esto normal?
El vídeo que Joe grabó, donde se ve este remolino blanco bailando alegremente por su propiedad, se hizo viral rápidamente, llegando hasta las mismísimas oficinas del Servicio Meteorológico Nacional (NWS). Los expertos echaron un vistazo al metraje y confirmaron que, efectivamente, estaban ante un vórtice de nieve de manual.
Aunque parezcan sacados de una película de ciencia ficción, los chicos del NWS explicaron que estos vórtices son relativamente comunes cuando hay vientos muy fuertes, especialmente en zonas abiertas. La diferencia es que, la mayoría de las veces, duran tan poco o se dan en lugares tan remotos que nadie los pilla con la cámara. Joe, sin saberlo, se convirtió en el David Attenborough de los fenómenos nevados.
La moraleja de esta historia es que si vives en Colorado y la naturaleza decide montarte un circo en el patio, es mejor tener el móvil a mano. Y quién sabe, quizás la próxima vez Joe pille a la nieve cayendo hacia un lado o, directamente, levitando.




