
¡Agárrense, que vienen curvas… y vacas voladoras! Si pensabais que lo habíais visto todo en esto de los accidentes de tren, preparaos para la historia de Omprakash Tiwari, un hombre en la India que, sin comerlo ni beberlo, se convirtió en protagonista de una de las carambolas más surrealistas que recordamos.
Imaginen la escena: Dahanu Road, en Palghar, Maharashtra. Nuestro protagonista, Omprakash, se encontraba cerca de las vías del tren, en ese «punto estratégico» donde uno no debería estar, pero a veces la vida nos lleva. Mientras tanto, el flamante tren Vande Bharat Express, que cubre la ruta Mumbai-Gandhinagar, surcaba las vías a una velocidad de esas que quitan el hipo. Como ya es tradición (y un problema recurrente) en la India, una pobre vaca decidió que las vías eran un buen sitio para echar la siesta o, quién sabe, para meditar sobre el sentido de la existencia.
Lo que siguió fue un guion de comedia negra que ni el mejor de los cineastas podría haber inventado. El Vande Bharat, fiel a su nombre («Saludo a la India»), saludó a la vaca con un impacto que la convirtió, por un instante, en un proyectil bovino de gran calibre. Sí, lo han leído bien. El animal salió despedido por los aires con la elegancia de un misil tierra-aire, pero con mucha más sorpresa.
Y aquí es donde entra en juego la ley de Murphy con un toque de Bollywood. Justo cuando la vaca volaba descontroladamente, Omprakash Tiwari estaba en la posición perfecta (o la peor, según se mire) para recibirla. ¡PLAF! El animal, con una precisión digna de un francotirador bovino, aterrizó directamente sobre él. La escena debió ser digna de estudio: un hombre esperando tranquilamente, una vaca que aparece de la nada tras un golpe de tren… ¡y zasca!
Nuestro pobre Omprakash se llevó un buen «vaca-bofetón» en toda regla, que le dejó con heridas en la pierna, el hombro y la cabeza. Por suerte, y a pesar de lo dramático y absolutamente disparatado del asunto, las lesiones no fueron graves. Fue trasladado a un hospital local, donde le aplicaron los primeros auxilios y, milagrosamente, le dieron el alta poco después. Podemos imaginarle contando la historia a sus nietos: «Y así fue, chaval, como una vaca caída del cielo intentó mandarme a la cama».
Este incidente, tan cómico como preocupante, pone de manifiesto una vez más el desafío de los choques entre trenes y animales en la India. Pero, sin duda, la de Omprakash ha pasado a la historia como la colisión más inesperada y, francamente, la más digna de meme. Así que ya saben, si ven un tren de alta velocidad, aléjense. Y si ven una vaca, también. ¡Nunca se sabe cuándo va a emprender el vuelo!
