El día que tu perro te dispara: la curiosa historia de Charlie y la escopeta

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Imagina la escena: un día de caza tranquilo, la naturaleza en su esplendor, y tu fiel compañero canino a tu lado. Todo parece idílico hasta que… ¡BANG! Y de repente, eres tú el que acaba con perdigones en la espalda. No, no ha sido un cazador rival, ni un error garrafal tuyo. Ha sido tu perro. Sí, tu mejor amigo peludo ha decidido tomarse lo de ‘perro de caza’ demasiado en serio.

Esta es la increíble, y algo hilarante (siempre y cuando el resultado no sea trágico, claro), historia de Spencer Souza, un hombre de 46 años de Utah, y su labrador negro, Charlie. Estaban disfrutando de una jornada de caza cerca del Gran Lago Salado, un lugar donde, a priori, uno esperaría encontrarse con patos, no con plomo saliendo de la pata de su propio perro.

El momento álgido llegó cuando Charlie, con la energía que caracteriza a los labradores, decidió saltar a la parte trasera de la ‘pick-up’ de Spencer. En su aterrizaje, la pata del can fue a parar directamente sobre una escopeta de caza de calibre 12 que estaba sobre el asiento. Y como en las películas, pero en la vida real, ¡la escopeta se disparó!

El proyectil, lleno de perdigones, impactó en la espalda de Spencer. Afortunadamente, y aquí es donde la cosa pasa de ‘dramática’ a ‘anécdota de bar’, las heridas fueron leves y no pusieron en peligro su vida. Pellets incrustados, sí, pero nada que no se curase con un buen susto y quizás un par de puntos. El propio Souza lo resumió a la perfección: «Me siento muy afortunado de estar vivo. Podría haber sido mucho peor.» Y razón no le falta.

La policía local, a través del teniente Lee Perry, confirmó el suceso, añadiéndolo sin duda a la lista de informes más insólitos de su carrera. Así que ya lo sabes, la próxima vez que salgas de caza con tu mascota, igual es buena idea asegurarse de que el armamento esté bien guardado. No vaya a ser que tu ‘mejor amigo’ decida que es hora de un cambio de rol y te convierta en la presa. ¡Menudo perrito!