
Agárrense que vienen curvas, o mejor dicho, declaraciones que te harán arquear una ceja. Robert F. Kennedy Jr., el que quiere ser presidente de Estados Unidos y ya nos tiene acostumbrados a darle una vuelta de tuerca a la ciencia, ha vuelto a liarla parda. En un reciente encuentro con votantes en Iowa, ni corto ni perezoso, soltó una perlita que ha dejado a más de uno con la boca abierta: sugirió que la circuncisión podría tener algo que ver con el autismo. Sí, como lo oyes.
Según el candidato, que ya tiene una colección de teorías ‘alternativas’ para enmarcar, la circuncisión es una ‘lesión’ y un ‘trauma’ que ‘puede afectar el cerebro’. Para añadir más leña al fuego de la conspiración, Kennedy Jr. se sacó de la manga una conexión temporal: dijo que el autismo ‘empezó a dispararse’ en 1989, justo cuando, según él, otras condiciones infantiles como las alergias, el TDAH o las enfermedades autoinmunes también aumentaban. Parece que para él, todo es parte de un gran puzle misterioso.
Claro, que la comunidad científica, que es un poco más de ‘demuéstramelo con datos, colega’, no está muy de acuerdo. No hay ni una pizca de evidencia que respalde semejante afirmación. Es más, las tasas de circuncisión en EE. UU. o bien han bajado o se han mantenido estables en las últimas décadas, así que lo de que ‘se dispararon’ en el 89, como que no cuadra.
Pero esta no es la primera vez que RFK Jr. nos sorprende con sus hipótesis ‘rompedoras’. Allá por 2015, publicó un libro donde ya le echaba la culpa de muchas cosas a las vacunas, un tema por el que ya es tristemente conocido. El control de enfermedades y los pediatras llevan años desmintiendo esa conexión, pero ya sabemos que los hechos a veces van por un lado y las ganas de montar un buen revuelo, por otro. Su campaña, de hecho, se ha montado en torno a la ‘libertad de salud’ y en poner en tela de juicio a la ciencia convencional.
Así que, mientras la ciencia sigue su camino, Kennedy Jr. nos sigue regalando titulares que, como poco, nos hacen pensar que la política, a veces, se parece más a un episodio de ‘Cuarto Milenio’ que a un debate de ideas.
