El día que la frontera canadiense cerró para el rock en Detroit

El día que la frontera canadiense cerró para el rock en Detroit
La reventa de entradas provocó que los fans canadienses fueran bloqueados de comprar tickets online para un concierto de Nine Inch Nails en Detroit. Ticketmaster impuso restricciones geográficas, levantando ampollas transfronterizas. Un episodio curiosísimo de protección del "rock local" que generó bastante cachondeo en la zona.
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Imaginad la escena: eres un fan acérrimo de Nine Inch Nails, vives en Windsor, Canadá, y Detroit, con sus salas de conciertos de infarto, está literalmente al otro lado del río. Pues bien, prepárate para la estrambótica historia de cuando esta corta distancia se convirtió en una brecha insalvable, al menos para un puñado de entradas de rock.

Resulta que por allá en 2013, los pobres canadienses se encontraron con un muro invisible, pero bien efectivo, a la hora de pillar sus tickets para ver a los Nine Inch Nails en The Fillmore, Detroit. No era un problema de pasta, ni de capacidad de tarjeta, ¡era un veto geográfico en toda regla! Al intentar comprar las entradas a través de Ticketmaster, ya fuera con una tarjeta de crédito canadiense o desde una IP del país vecino, el sistema les daba con la puerta en las narices.

La razón detrás de este ‘Iron Curtain’ musical era, según parece, una medida desesperada para combatir a los revendedores. Los promotores, con la sana intención de que las entradas llegaran a los verdaderos fans locales y no acabaran en el mercado negro a precios desorbitados, pidieron a Ticketmaster que restringiera las ventas a los residentes de Estados Unidos. Una lógica que, sobre el papel, tiene su punto, pero que en la práctica dejó a miles de canadienses con la miel en los labios y el pulso a mil por el cabreo.

La indignación canadiense no se hizo esperar. ¿Cómo era posible que, después de toda una vida cruzando la frontera para disfrutar de los conciertos en Detroit, de repente se les tratara como a extranjeros indeseables en su propia fiesta rockera? La situación era tan absurda que rozaba el surrealismo, con llamadas y quejas inundando las líneas de atención al cliente y las redes sociales.

Live Nation, la empresa propietaria de The Fillmore, tuvo que salir a la palestra para aclarar el lío. Al principio, confirmaron que, efectivamente, era una petición específica del promotor para ese concierto. Sin embargo, ante el aluvión de quejas y la peculiaridad de la situación entre dos ciudades tan conectadas como Detroit y Windsor, la cosa se suavizó. Al final, parece que se aseguraron de que algunos tickets estuvieran disponibles para los fans canadienses, posiblemente a través de la taquilla física, reconociendo que, al fin y al cabo, el rock no debería entender de aduanas. Una historia más para el anecdotario del rock y las barreras más inverosímiles.