El Día de la Marmota en la rotonda de Dereham

El Día de la Marmota en la rotonda de Dereham
Un conductor en Norfolk, Reino Unido, protagonizó dos accidentes idénticos en la misma rotonda con su BMW plateado en solo tres días. La policía busca testigos y grabaciones para desentrañar este peculiar misterio, sospechando un posible episodio médico o una inexplicable atracción por el mobiliario urbano.
0
0

Imagínense la escena: un día cualquiera, un conductor choca contra una farola en una rotonda. Mala suerte, ¿verdad? Pues ahora imaginen que el mismo conductor, con el mismo coche, choca *exactamente en la misma rotonda* solo tres días después. No, no es una broma ni el guion de una película de humor absurdo; esto es lo que le ocurrió a un automovilista en Dereham, Norfolk, Reino Unido, dejando a la policía rascándose la cabeza y, seguramente, esbozando alguna que otra sonrisa irónica.

Todo comenzó el sábado 16 de noviembre de 2013, poco antes del mediodía, cuando el conductor de un reluciente BMW 320 plateado tuvo un encuentro demasiado íntimo con una farola y algo de mobiliario urbano en la rotonda de la A47 en Dereham. Un incidente menor, de esos que ocurren y uno espera olvidar pronto. El coche fue recuperado, el conductor sufrió heridas leves y la vida siguió su curso, o al menos eso parecía.

Pero el destino, o la rotonda, tenía otros planes. Apenas tres días después, el martes 19 de noviembre, a media mañana, la historia se repetía. El mismo conductor, el mismo BMW 320 plateado, y sí, la *misma* rotonda. Esta vez, el coche impactó de nuevo contra más mobiliario urbano. ¿Mala pata? ¿Un caso extremo de despiste? ¿O es que la rotonda de Dereham tiene algún tipo de campo magnético que solo afecta a este pobre hombre?

La policía de Norfolk, concretamente el agente Graham Bemment, no daba crédito y lanzó un llamamiento público. Necesitan testigos y, si es posible, grabaciones de cámaras de salpicadero de cualquiera que pasara por allí y viera cualquiera de los dos eventos. La teoría oficial, por supuesto, apunta a un posible «episodio médico» que pudiera haber sufrido el conductor, lo cual suena mucho más sensato que pensar en una maldición rotondera. Pero la repetición del escenario, el coche y el conductor es, cuanto menos, digna de estudio.

Así que, si eres de Norfolk y por casualidad presenciaste uno de estos choques, o el increíble doblete, la policía agradecería tu colaboración. Mientras tanto, el resto del mundo se pregunta si este conductor tiene una afinidad especial por esa rotonda o si simplemente tiene la peor suerte del mundo con el mobiliario urbano. Una cosa está clara: la rotonda de Dereham ya tiene su propia leyenda urbana.