El desastroso intento de un islandés por agrandar su pene en un centro de estética

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Si creías que el bótox en la frente o el aumento de labios marcaban el límite de los retoques estéticos, prepárate para esta historia que llega desde el frío norte. Un hombre islandés de unos cincuenta años ha aprendido por las malas que hay zonas del cuerpo donde es mejor no improvisar con la estética.

Agrandamiento de pene en Islandia

De la clínica de belleza a Urgencias

Todo comenzó cuando nuestro protagonista decidió acudir a una clínica de belleza en Hafnarfjörður (Islandia) con una misión clara: agrandar su pene. El procedimiento elegido fue la inyección de ácido hialurónico, una sustancia muy popular para rellenar arrugas, pero que los médicos desaconsejan encarecidamente utilizar en zonas… tan sumamente sensibles.

Como era de esperar cuando dejas tus partes íntimas en manos de un centro de belleza sin licencia médica, el asunto se torció rápidamente. ¿Qué fue exactamente lo que salió mal?

  • El relleno se «mudó»: Poco más de un mes después, el hombre sintió que el ácido hialurónico se había desplazado de su sitio original.
  • El intento de arreglo: Volvió a la clínica, donde le inyectaron hialuronidasa para intentar disolver el desastre.
  • El colapso: Tras el segundo pinchazo, desarrolló fiebre, enrojecimiento y un dolor insoportable, lo que le obligó a salir corriendo a las urgencias del hospital Landspítali.

Un rescate dermatológico de nueve sesiones

En el hospital, las noticias no fueron precisamente alentadoras. Los médicos confirmaron que el relleno se había desplazado, provocando que el pene y el prepucio quedaran completamente deformados. Además, la cirugía directa para extraer la sustancia se descartó por ser demasiado arriesgada.

Finalmente, fue derivado a los dermatólogos, quienes tuvieron que aplicarle un tratamiento prolongado para disolver el producto poco a poco. Se necesitó la friolera de nueve sesiones completas para que el hombre lograra una recuperación total. ¡Casi como un bono de depilación láser, pero para salvar su hombría!

La Policía toma cartas en el asunto

El caso, que fue expuesto en una reciente conferencia médica en Islandia para alertar del aumento de este tipo de prácticas, ha escalado a nivel legal. La Dirección de Salud se lavó las manos inicialmente porque en la clínica no trabajaba ningún profesional sanitario titulado, pasando la patata caliente a la Policía del Área Metropolitana.

Resulta que la clínica estética en cuestión solo tenía permiso para «romper la piel» en procedimientos menores como tatuajes cosméticos, piercings en las orejas o en el ombligo. Hörður Þorsteinsson, directivo de la Inspección de Salud, fue tajante al respecto:

«En este tipo de actividad no se concede permiso para el uso de rellenos; siempre se ha considerado un procedimiento médico. A menos que, por ejemplo, lo haga un enfermero con autorización oficial.»

Ahora, la policía de Hafnarfjörður está investigando a la clínica por presuntas violaciones de la ley de aduanas, de productos farmacéuticos y de la regulación de profesionales sanitarios. Una auténtica factura legal y médica para un retoque que buscaba impresionar y terminó siendo el centro de atención por los motivos equivocados.