
Imagina esta escena: estás tranquilamente en la comisaría de Gastonia, Carolina del Norte, cuando de repente una pareja decide que, en lugar de aparcar en el supermercado, lo suyo es hacerlo directamente en la puerta de la policía… pero con un pequeño y gélido detalle extra en el asiento trasero. Y no, no hablamos de un paquete olvidado, sino de un cadáver. Sí, has leído bien. En un giro que ni el guionista más retorcido de Hollywood habría imaginado, Michael Jermaine Williams y Michelle Catherine Ann Chavis se plantaron en la puerta de la ley con un «equipaje» que daba bastante yuyu: el cuerpo sin vida de Brian Allen Hovis.
Según el informe del FBI, que tuvo que meterse en el asunto por aquello de que el finado cruzó fronteras estatales de forma un tanto inusual, la cosa empezó en un motel de Gaffney, Carolina del Sur. Allí, nuestros protagonistas se lo pasaban en grande con Hovis, disfrutando de una sesión de crack que, por lo visto, acabó bastante mal. Williams alegó que Hovis, de repente, «perdió el conocimiento y murió». Y claro, ante semejante problemilla, ¿qué hace uno? ¿Llamar a una ambulancia? ¿A la policía? ¡Qué va! Mejor se montan su particular ‘road trip’ con el difunto a bordo.
Después del fatal desenlace en Carolina del Sur, la parejita decidió que lo más sensato era… ¿conducir? Sí, señor. Condujeron el Dodge Durango con el cuerpo de Hovis hasta un hotel en Charlotte, Carolina del Norte. Y ojo, que no es que fueran directos a dejarlo, no. Estuvieron un día entero por ahí, deambulando con el cadáver como si fuera un bulto que les daba pereza llevar a la tintorería. Imagínate el percal: un día entero de recados, quizás una parada para un café, o un túnel de lavado… todo con Hovis de «acompañante silencioso» en el asiento de atrás.
Finalmente, con la paciencia (o quizás la gasolina) agotada, Williams y Chavis decidieron que ya era hora de «devolver» el paquete a su legítimo destinatario: la policía. Y así, tan panchos, se presentaron en la comisaría de Gastonia con su macabro ‘delivery’. La excusa inicial de Williams fue que habían encontrado a Hovis muerto en su coche en la I-85, pero el FBI, que de esto sabe un rato, no se tragó la milonga y las admisiones posteriores no tardaron en llegar.
Como era de esperar, Williams fue acusado de ocultación de un fallecimiento, y Chavis también tiene una orden de arresto por el mismo cargo. El hecho de que la muerte ocurriera en un estado y el cuerpo acabara en otro es lo que activó la intervención del FBI en este rocambolesco caso. La causa exacta de la muerte de Hovis aún estaba pendiente de los resultados toxicológicos en el momento de la noticia, así que la historia aún tenía capítulos por escribir.
En fin, un recordatorio de que, a veces, la realidad supera con creces cualquier ficción. Y de que, si tienes un problema con un «bulto» inerte, quizá el parking de la comisaría no es la mejor opción para descargarlo después de un largo día.
