El curioso envío de ayuda de EEUU que buscaba el amor en Sri Lanka

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Imagina esta situación: tu país, Sri Lanka, está en plena vorágine de la pandemia de COVID-19, la necesidad de equipo de protección personal (EPIs) es máxima y, de repente, llega un envío de ayuda vital de Estados Unidos a través de USAID. Un respiro, piensas. Pero la sorpresa que aguardaba dentro de esas cajas iba mucho más allá de lo puramente sanitario, rozando lo surrealista.

Resulta que, al desembalar los tan esperados EPIs, algunos funcionarios se encontraron con unos misteriosos códigos QR impresos en las cajas. ¿Información sobre el material? ¿Instrucciones de uso? ¡Qué va! Al escanearlos, la pantalla de sus móviles les mostraba perfiles de apps de citas estadounidenses como Tinder, Bumble, Hinge e incluso Grindr. Sí, has leído bien: ¡ayuda humanitaria con un toque de Cupido digital!

Evidentemente, en Colombo, la capital, esta «broma» no hizo ni pizca de gracia. En un momento tan crítico para la salud pública y con el país lidiando con la pandemia, recibir un envío que parecía más una invitación al ligoteo internacional que una asistencia seria, fue percibido como un desaire o, en el mejor de los casos, un despiste mayúsculo. La ira no tardó en extenderse entre los altos cargos.

El ministro de Sanidad y el Ministerio de Exteriores de Sri Lanka no tardaron en expresar su profundo disgusto por lo que consideraron una «diplomacia de ayuda» de muy mal gusto. La situación se convirtió rápidamente en un bochorno diplomático de proporciones épicas, con el incidente acaparando titulares y generando un sinfín de comentarios.

Por su parte, la embajada de Estados Unidos en Sri Lanka se desmarcó rápidamente del asunto. Emitieron un comunicado asegurando que desconocían por completo la presencia de estos códigos QR y que estaban llevando a cabo una investigación exhaustiva para determinar cómo habían llegado allí. La teoría más extendida, aunque no confirmada, sugería que podría tratarse de un error de imprenta de algún proveedor externo, o quizás una «broma» de muy mal gusto por parte de algún empleado despistado en la cadena de suministro.

Sea como fuere, lo que empezó como un gesto de solidaridad internacional acabó transformándose en una anécdota digna del r/nottheonion, ese rincón de internet donde se publican noticias tan extrañas que parecen satíricas. Un recordatorio de que, a veces, la ayuda llega con sorpresas que nadie pidió, y menos aún cuando lo que se busca es protección sanitaria, no una cita.