El curioso atraco de la joya Fabergé indigesta

El curioso atraco de la joya Fabergé indigesta
Un hombre en Carolina del Sur intentó evadir a la policía de la forma más insólita: tragándose un colgante que se cree es un valioso huevo Fabergé robado. Tras una persecución y detención, las autoridades lograron recuperar la pieza con ayuda médica. Una historia de robo con un giro realmente... digestivo.
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En el fascinante mundo de los robos, donde uno cree haberlo visto todo, siempre hay alguien dispuesto a subir la apuesta de lo absurdo. Y esta vez, el protagonista es un huevo… bueno, más bien un colgante Fabergé, y un individuo con una estrategia de ocultación, digamos, muy personal.

La historia nos lleva a Charleston, Carolina del Sur, donde la monotonía se rompió gracias a John Robert Maxwell, de 50 años. Nuestros amigos de la ley recibieron el aviso de un hurto en una tienda de antigüedades. Nada fuera de lo común, ¿verdad? Pues esperad a que se ponga interesante.

La persecución no se hizo esperar, y la policía, como buenos sabuesos, no tardó en darle caza. Al detener a Maxwell, descubrieron que llevaba encima ‘un artículo robado’. Hasta ahí, todo dentro de lo esperable en un manual de detenciones. Pero entonces, la historia dio un giro que ni el más surrealista de los guionistas habría imaginado.

Según el informe policial, John, en un acto de desesperación o quizás de una creatividad mal entendida, decidió que el lugar más seguro para esconder el colgante Fabergé (sí, habéis leído bien, ¡un Fabergé!) era… su propio estómago. Sí, se lo tragó. ‘No yolk!’, como dirían por allí, que viene a ser un ‘¡sin bromas!’ en nuestro idioma.

Obviamente, la justicia no podía pasar por alto semejante ‘acto de deglución estratégica’. Con la ayuda de personal médico, el preciado objeto fue, digamos, ‘recuperado’. Imaginad la cara de los agentes y del personal sanitario ante semejante hallazgo: un colgante de alto valor en un lugar de lo más insospechado.

El colgante, cuya autenticidad como Fabergé no se ha confirmado al cien por cien pero se cree que lo es, no es de esos huevos tamaño avestruz, sino una pieza de joyería más pequeña. Aun así, su valor es incalculable, o al menos, lo suficientemente alto como para que un ladrón se lo zampase con tal de evitar problemas.

Maxwell no solo se enfrenta a cargos por hurto, sino que la lista de sus ‘logros’ incluye posesión de drogas de la Lista II, resistencia a la detención y obstrucción a la policía. Parece que la digestión del Fabergé no le libró de pasar por caja, o más bien, por el juzgado. Un recordatorio para todos los aspirantes a ladrones: hay cosas que, simplemente, no merece la pena tragarse.