El culturista de quita y pon: 560.000 euros en abdominales de ácido hialurónico

El culturista de quita y pon: 560.000 euros en abdominales de ácido hialurónico
Kirill Tereshin, el 'Popeye ruso', ha vuelto a asombrar con su última hazaña estética: ha gastado 560.000 dólares en inyecciones de ácido hialurónico para conseguir unos abdominales perfectos, pero totalmente falsos. Una costosa y extravagante transformación para un cuerpo que busca ser "extraterrestre".
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¿Cansado de machacarte en el gimnasio para lucir abdominales? Pues, amigo, Kirill Tereshin tiene una ‘solución’ que te dejará boquiabierto, aunque quizás un poco preocupado por su salud. Este tipo, que ya nos tenía acostumbrados a sus estrafalarios experimentos corporales (¿recordáis sus brazos ‘Bazooka’ hinchados con vaselina?), ha decidido que los abdominales de tabla de lavar también pueden ser obra de la ciencia… y de una cartera muy, muy generosa.

Nuestro colega ruso, que responde al apodo de ‘Popeye ruso’ o ‘Bazooka Arms’, ha invertido la friolera de 560.000 dólares, que al cambio son más de medio millón de euros, en inyecciones de ácido hialurónico para esculpirse un ‘eight-pack’ de pega. Sí, has leído bien. En vez de sudar la gota gorda levantando pesas y controlando la dieta con espartana disciplina, Kirill optó por la vía rápida y la aguja. Es como pedir unos abdominales por Amazon, pero en versión inyectable y con un coste que haría temblar a Amancio Ortega.

La historia de Kirill es ya un clásico de la ‘modificación corporal extrema sin pasar por chapa y pintura’. Sus anteriores aventuras con la vaselina para hinchar sus bíceps casi le cuestan la vida, y necesitó varias cirugías complejas para retirar el material y salvar sus brazos. El doctor Dmitry Melnikov, el pobre cirujano que le ha sacado de más de un apuro, no puede evitar sonar a madre preocupada cada vez que habla de él. Y no es para menos, porque inyectarse ácido hialurónico a estas cantidades y con este fin, aunque pueda parecer menos agresivo que la vaselina, no está exento de riesgos importantes para la salud.

El objetivo de Kirill, según él mismo, es ‘convertirse en un extraterrestre’. Parece que su particular definición de «ser de otro planeta» incluye un cuerpo fabricado a base de pinchazos y una cuenta bancaria que echa humo. Es la enésima demostración de cómo la búsqueda de la atención y una estética idealizada (o directamente marciana) puede llevar a decisiones tan costosas como, seamos sinceros, hilarantes. Mientras el resto de los mortales nos quejamos por pagar la cuota del gimnasio o nos conformamos con un ‘one-pack’ bien disimulado, Kirill Tereshin se pasea con sus abdominales de fantasía, demostrando que para algunos, la ‘belleza’ es un camino lleno de inyecciones y facturas astronómicas. ¡Al menos no podrá decir que no le ha costado!