
Imagina la escena: eres un futbolista profesional, te llamas Rigobert Song y eres el seleccionador nacional de Camerún, los gloriosos ‘Leones Indomables’. Tienes que anunciar tu lista para un partido crucial de clasificación para la Copa Africana de Naciones contra Burundi. Pero antes de que te dé tiempo a sacar el papel, ¡zas! Samuel Eto’o, el mismísimo presidente de la Federación Camerunesa de Fútbol (FECAFOOT) y leyenda viva, ya ha publicado su propia lista. ¿Un malentendido? No, esto es Camerún, amigos, y aquí la cosa se pone picante.
Lo que vivieron los aficionados (y, presumiblemente, los pobres jugadores) fue un auténtico sainete digno de una comedia. Primero, la lista de Eto’o. Días después, la de Song. Y para rematar, el Ministerio de Deportes se metió por medio, ¡apoyando la lista de Song! Un auténtico rompecabezas de quién manda aquí que dejó a todo el mundo con la boca abierta. ¿Te imaginas el WhatsApp de los jugadores ese día? ‘Oye, ¿estás en la lista de Eto’o o en la de Song?’. ‘¿Y cuál es la buena?’. Un jaleo monumental, vamos.
La raíz de esta tragicomedia futbolística se remonta a 2014, cuando el presidente Paul Biya, con toda la buena intención, firmó un decreto. Este decreto daba a la federación ‘autonomía administrativa, de gestión y técnica’, ¡genial! Pero claro, con una pequeña letra pequeña: los fondos gubernamentales ‘deben ir acompañados del cumplimiento de las directrices del Ministerio de Deportes’. ¿Traducido? El Ministerio paga el sueldo del seleccionador y su equipo. Y el que paga, al final, algo dice. Eto’o, con la autonomía en la mano, decía que la selección de jugadores era cosa suya. El Ministerio, con la cartera en la otra, insistía en que su aprobación era vital.
No es la primera vez que Samuel Eto’o, figura icónica del fútbol camerunés e internacional, se las ve con el Ministerio. La pugna por el control del fútbol nacional es una constante, y esta vez, la explosión fue de dimensiones épicas, pública y televisada (o al menos, tuiteada). La FIFA, con sus estatutos que defienden la independencia de las federaciones, mira de reojo. Pero claro, cuando un gobierno suelta la pasta, la independencia tiene ciertos límites elásticos, ¿verdad?
Al final, como en toda buena historia con moraleja, tuvo que haber un ganador (o al menos, alguien que se saliera con la suya). Y sí, el Ministerio de Deportes impuso su criterio, y fue la lista de Rigobert Song la que finalmente se utilizó para el partido. La moraleja es que, a veces, el poder del dinero es más fuerte que la autonomía… o que el nombre de Eto’o.
¿El desenlace deportivo? Los ‘Leones Indomables’, a pesar de todo el drama de ‘¿quién me va a convocar hoy?’, salieron al campo, ganaron 3-0 a Burundi y se clasificaron para la Copa Africana de Naciones 2024. ¡Un final feliz para el fútbol, si no para las pugnas palaciegas! Así que, entre listas duplicadas y ministerios metiendo baza, el balón siguió rodando, y Camerún demostró que, pese a los culebrones administrativos, en el campo siguen siendo unos ‘Leones’ de verdad.
