
Cuando el alcalde de Nueva York, Eric Adams, anunció que recibiría sus primeros sueldos en Bitcoin, sabíamos que este político tenía una vena, digamos, ‘innovadora’. Lo que no esperábamos era que esa pasión por el ecosistema digital acabaría en un ridículo mayúsculo, demostrando que la burbuja de las criptomonedas no respeta ni a los despachos más importantes de la Gran Manzana.
La historia reciente gira en torno a una memecoin asociada a la ciudad y promocionada por influencers con conexiones sorprendentemente estrechas con el círculo íntimo de Adams. La idea, aparentemente, era capitalizar el entusiasmo cripto y darle un toque ‘oficial’ al asunto. Hubo fiesta, hubo bombo y, lo más importante, hubo lanzamiento. Todo parecía ir sobre ruedas, con Adams como figura pública que, si bien no avalaba directamente la moneda, sí mostraba un entusiasmo contagioso por el sector.
Pero, como sucede con muchas memecoins, el despegue fue la única parte divertida del viaje. Tan pronto como el activo salió al mercado, o casi de manera simultánea a la celebración, su valor se desplomó de forma estrepitosa. No estamos hablando de una corrección menor, sino de un auténtico batacazo que convirtió las inversiones de muchos entusiastas tempranos en polvo digital.
Este ‘cripto-churro’ ha provocado un terremoto político. La principal preocupación no es solo el dinero perdido (que es mucho para los inversores), sino las serias dudas éticas que esto proyecta sobre Adams. ¿Hasta qué punto debería un alcalde, una figura con influencia regulatoria, mezclarse con activos tan volátiles y no regulados? La oposición y los críticos están frotándose las manos, señalando que la falta de juicio de Adams al relacionarse con estos proyectos—y con las personas que los impulsaron—es una señal preocupante para el futuro de su liderazgo.
En resumen, la apuesta de Adams por la vanguardia financiera le ha salido más cara que un piso en Manhattan. De momento, la única cosa que ha ganado la ciudad es un nuevo y vergonzoso capítulo en la larga y a menudo surrealista saga de políticos y criptomonedas.
