
El drama llega a Barrio Sésamo: Epi y Blas en los tribunales
Parece que el ambiente en la calle más famosa de la televisión está más tenso que nunca. Sesame Workshop, la organización sin ánimo de lucro detrás del mítico programa Barrio Sésamo, ha decidido llevar a los juzgados a nada menos que SeaWorld. Sí, la misma compañía famosa por sus espectáculos acuáticos y montañas rusas.
¿De dónde viene este culebrón temático?
Para entender este choque de titanes del entretenimiento, hay que recordar que SeaWorld gestiona bajo licencia los parques temáticos de Sesame Place. El problema es que, según los creadores de Elmo y compañía, la empresa de parques habría metido la pata hasta el fondo en la gestión operativa y de imagen de su icónica franquicia.
El meollo del asunto se remonta a varios incidentes virales que mancharon la intachable reputación del programa infantil:
- El escándalo de las mascotas: Varios vídeos en redes sociales mostraron a actores disfrazados de personajes supuestamente ignorando a niños afroamericanos durante los desfiles del parque.
- Crisis de relaciones públicas: Una ola de indignación sacudió internet, acusando a la gestión del recinto de permitir actitudes discriminatorias y racistas por parte del personal.
- Daño a una imagen impecable: Barrio Sésamo siempre se ha caracterizado por promover la inclusión, la tolerancia y la diversidad desde hace décadas, por lo que estos incidentes cayeron como un auténtico jarro de agua fría en las oficinas de sus creadores.
«La negligente gestión del parque ha provocado un daño incalculable a una marca construida históricamente sobre el respeto y la educación», señalan las bases de este conflicto.
Un divorcio corporativo millonario
Lo que empezó como un enorme problema de relaciones públicas ha terminado con los abogados sobre la mesa. Sesame Workshop acusa a SeaWorld de no haber sabido gestionar al personal, de fallar en la supervisión de las directrices de la marca y de no apagar la crisis posterior. Al parecer, a los responsables de Barrio Sésamo no les ha temblado el pulso a la hora de proteger el honor de sus emblemáticos personajes y han exigido responsabilidades legales y económicas.
Habrá que ver cómo termina esta surrealista y tensa batalla legal, pero de momento, la relación entre los famosos monstruos de colores y la corporación acuática parece totalmente rota y hundida. ¡Quién nos iba a decir que uno de los mayores salseos corporativos del año vendría protagonizado por muñecos de felpa!
