El constructor ghanés que prepara su propia flota de arcas para un diluvio inminente

0
0

En un mundo donde las noticias suelen ser monótonas, de vez en cuando surge una historia que te hace levantar una ceja y pensar ‘¿pero qué demonios?’ Prepárense para conocer a Kwame Phenu, un pescador ghanés de Gomoa Nyanyano que no solo vive del mar, sino que también se prepara para su gran desastre. Y no, no hablamos de una mala temporada de pesca.

Kwame, que se ha ganado el apodo de ‘Noé’ entre los lugareños, no está construyendo un barco de pesca más. Ni dos. Ni tres. ¡Está montando una flota entera de arcas de madera! ¿El motivo? Una visión divina que, según él, le advierte de un diluvio bíblico inminente, de esos que hacen que el Gran Diluvio parezca un charco. Y no es que haya empezado ayer; lleva 24 años, desde 1999 para ser exactos, en esta faraónica tarea.

La joya de la corona de su arsenal flotante es una arca principal que mide unos impresionantes 20 metros de largo, 8 de ancho y 5 de alto. Y no penséis en herramientas modernas y alta tecnología; aquí todo es artesanal, con maderas recuperadas, herramientas rudimentarias y el sudor de su frente. Imaginen el esfuerzo, digno de un maestro carpintero de la Antigüedad, todo para cumplir con su particular ‘mensaje divino’ recibido tras una grave enfermedad.

No está solo en esta aventura acuática. Su esposa, Elizabeth Addy, y sus ocho hijos le echan una mano, demostrando que en el fin del mundo (o al menos en la preparación para él), la familia unida es fundamental. De hecho, son sus hijos quienes le llevan el almuerzo mientras trabaja incansablemente en este ambicioso proyecto. Kwame cuenta que al principio, la gente de su comunidad pensó que se le había ido la pinza, llamándole ‘loco’ y riéndose de él. Pero 24 años de persistencia y el ver cómo las embarcaciones toman forma han hecho que algunos empiecen a creer o, al menos, a ofrecerle ayuda. Parece que la fe en el Noé ghanés va calando, aunque sea a golpe de martillo y sierra.

Los fondos para esta megaconstrucción no vienen de ninguna subvención divina, sino de su propio bolsillo y de su negocio de pesca. Su objetivo es ambicioso: salvar entre 2.000 y 4.000 personas, además de una pareja de cada especie animal, al más puro estilo bíblico. Él lo tiene claro: aquellos que crean en su palabra y necesiten un refugio, tendrán un hueco en sus arcas.

Así que, mientras el resto del mundo se preocupa por el calentamiento global o la próxima temporada de series, en Gomoa Nyanyano, Kwame Phenu sigue tallando madera, esperando el día en que su fe, su esfuerzo y su peculiar flota de arcas demuestren que tenía razón. ¿Locura o clarividencia? El tiempo, y las lluvias, lo dirán. ¡Habrá que ir preparando los chubasqueros y la flotabilidad!