El congresista que descubrió la política en el Capitolio

El congresista que descubrió la política en el Capitolio
Un congresista de Ohio denunció haber sido "intimidado" por demócratas que se le acercaron durante una votación clave. Sus colegas, veteranos del Capitolio, rápidamente le explicaron que lo que él consideró una agresión no era más que el "lobbying" habitual y las dinámicas parlamentarias del día a día.
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¡Atención, amantes de lo insólito! El Capitolio de Estados Unidos nos ha regalado una de esas historias que demuestran que, a veces, la realidad supera a la ficción, o al menos a la comprensión de algunos. El protagonista de este sainete es el republicano Mike Carey, un congresista de Ohio que, con sus tres añitos de experiencia en la Cámara, parece que aún no se ha enterado de cómo va la vaina en la política de altos vuelos.

La cosa tuvo lugar durante la votación para elegir al nuevo presidente de la Cámara, un auténtico culebrón en el que Jim Jordan, también de Ohio, era uno de los candidatos. Según Carey, mientras se decidía el futuro de Jordan, un nutrido grupo de demócratas –entre 10 y 15, ni más ni menos– decidió plantarse alrededor de su escaño. ¿El objetivo, según el congresista? ¡Intimidarle! Sí, sí, lo habéis leído bien. En palabras textuales de Carey, aquello fue «un esfuerzo coordinado de los demócratas para meterse en mi cara, para intimidarme. Fue innecesario. Fue poco profesional. Nunca lo había visto en los tres años que llevo aquí, y no quiero volver a verlo jamás». ¡Ay, Mike, qué ingenuo!

La reacción de la oficina de Carey no se hizo esperar, reiterando que el congresista fue «abordado por un gran grupo de demócratas en un intento de intimidarle» en plena sesión. Se ve que les pareció una escena sacada de una película de gánsteres, cuando en realidad, la movida era más de película de sobremesa de Antena 3.

Pero aquí viene lo bueno. Resulta que sus propios colegas republicanos, esos que llevan más batallas parlamentarias que un veterano de guerra, no compartieron el alarmismo de Carey. Ron Estes, congresista de Kansas con unas cuantas legislaturas a sus espaldas, fue tajante: «Lo veo todo el tiempo. La gente se acerca a hablar con los miembros, a veces un grupo de ellos… No sé si he visto algo que llegue al nivel de intimidación». Es decir, que lo que para Carey era una agresión en toda regla, para Estes era el pan de cada día en el «mercadeo» político.

Pero no solo los republicanos le sacaron de su error. La demócrata Brenda Lawrence, ya retirada pero con la sabiduría que dan los años en el Congreso, lo dejó clarísimo: «Lo llamamos lobbying. Y es algo muy, muy normal». Incluso otro demócrata, Ruben Gallego de Arizona, tiró de ironía: «Literalmente estamos intentando hacer lobbying a la gente… No es intimidación… Se llama votar en la Cámara, y a veces a la gente le gusta hablar contigo».

Vamos, que lo que el bueno de Mike Carey percibió como una conspiración para minar su voluntad era, en realidad, el funcionamiento más básico y ruidoso de la democracia parlamentaria. Una lección de «política de pasillo» en vivo y en directo para el novato. Nos queda claro que, a veces, los políticos también necesitan un cursillo acelerado de «cómo funciona la vida real en el Congreso». ¡Quién lo diría!