El conductor que le hizo un corte de mangas a un árbol gigante

El conductor que le hizo un corte de mangas a un árbol gigante
David LaMothe Jr. sobrevivió milagrosamente cuando un pino de más de 20 metros de altura cayó sobre su camioneta en Virginia. Los servicios de emergencia esperaban lo peor, pero lo encontraron consciente y hablando, con solo heridas leves. Él mismo bromeó: "Nunca más volveré a comprar un billete de lotería". Una historia increíble de pura suerte.
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Agárrense, porque la historia que os traemos hoy os va a dejar con la boca abierta. En el condado de Hanover, Virginia (EEUU), David LaMothe Jr., un hombre de 49 años, iba tranquilamente en su modesta Chevrolet S-10 del año 2000. Un coche con más batallas que el Capitán Trueno, pero fiel como pocos. Era martes por la mañana, un día de esos desapacibles con lluvia y suelo blando, condiciones perfectas para que la naturaleza decidiera jugársela a alguien. Y vaya si se la jugó.

De repente, sin previo aviso, un pino gigantesco, de esos que te hacen sentir diminuto, decidió que el camión de David era el lugar perfecto para echarse una siesta. Hablamos de un árbol de entre 21 y 24 metros de altura y casi un metro de diámetro. Para que os hagáis una idea, es como si un edificio de siete u ocho plantas decidiera caerse sobre tu vehículo. Y no cayó de cualquier manera: fue directamente sobre la cabina del conductor. ¡Directo a la diana!

La escena era de película de terror. El camión, aplastado como una lata de sardinas, irreconocible. Los equipos de bomberos y emergencias, al llegar al lugar en la US-360, se encontraron con un panorama desolador. Con la cabina convertida en un acordeón metálico, nadie esperaba encontrar a la persona con vida. En estos casos, la esperanza es lo último que se pierde, pero aquí la realidad era brutal.

Pero, ¡oh, sorpresa! Cuando consiguieron acceder a los restos de lo que una vez fue una cabina, David LaMothe Jr. estaba ahí. ¡Consciente! ¡Hablando! Solo tenía un corte en la cabeza y un brazo que le dolía como si le hubiesen pasado un rodillo por encima. Un milagro en toda regla, vamos. Un tipo duro donde los haya, que le hizo un corte de mangas al destino y al pino.

Fue trasladado al VCU Medical Center, donde los médicos no daban crédito a sus ojos. ¿Cómo era posible? David, con la lucidez que le quedaba, no tardó en soltar la frase del día: «Nunca más volveré a comprar un billete de lotería». Y con razón, porque ha debido gastar toda la suerte que le quedaba para las próximas siete vidas en esta única jugada. Imaginaos la escena: sobrevives a algo así y tu primera preocupación es que te has quedado sin suerte para el Euromillones. Un cachondo hasta en el hospital.

Los expertos confirmaron que el suelo blando por las lluvias y el viento fueron los culpables de la caída del árbol. Pero, ¿quién iba a prever que caería justo en ese instante y sobre ese vehículo? En fin, que la próxima vez que veáis un árbol grande, miradlo con respeto. O, mejor aún, recordad la historia de David y cruzad los dedos para que vuestro Ángel de la Guarda esté de turno y sea tan eficiente como el suyo.