El conductor pillado con las manos en la masa de un Mars y no del móvil

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En la vida moderna, la policía de tráfico tiene que estar atenta a mil peligros, y uno de los más habituales es el conductor pegado a su smartphone. Los agentes de Northamptonshire, en Reino Unido, pensaron que tenían un caso claro entre manos cuando divisaron a un automovilista manipulando lo que, a simple vista, parecía un dispositivo rectangular y alargado, claramente una distracción peligrosa que merecía una buena multa.

Los oficiales le dieron el alto y el vehículo se detuvo. Llegó el momento del interrogatorio. Los policías, listos para aplicar la sanción pertinente por el uso del móvil al volante, se acercaron con el ceño fruncido y la libreta de multas preparada. Pero la realidad, a veces, es mucho más dulce y bastante menos tecnológica de lo que parece. Tras la inspección de la evidencia, se hizo la luz… y se descubrió el caramelo.

Resulta que el ‘arma’ del delito no era un iPhone 15 Pro Max, ni siquiera un vetusto terminal de principios de siglo. Era un Mars Bar, la icónica chocolatina británica rellena de caramelo y turrón. El conductor estaba en pleno deleite, disfrutando de su merienda al volante, un acto que, aunque puede resultar pringoso, es completamente legal.

La anécdota, compartida rápidamente por la propia policía de tráfico de Northants, se ha convertido en oro puro en las redes sociales. El hombre pasó, por si acaso, las pruebas de alcoholemia y, por supuesto, no recibió ninguna multa por uso de dispositivo móvil. Lo que sí se llevó fue una historia de las buenas para contar en el pub y la confirmación de que, a veces, un simple antojo puede parecer un delito si tiene la forma equivocada. Desde luego, la lección aquí es doble: si vas a comer chocolate conduciendo, asegúrate de que no tenga el mismo formato que tu teléfono… o tendrás que compartir el postre con la policía.