El cómic de Superman robado a Nicolas Cage reaparece once años después en un trastero polvoriento

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Si alguna vez has pensado que los objetos perdidos solo aparecen cuando ya no los necesitas, la historia de este Action Comics No. 1 te dará un chute de esperanza, o al menos, de risa absurda. Estamos hablando del Santo Grial del coleccionismo de cómics, el ejemplar de 1938 donde debuta, ni más ni menos, que Superman.

El dueño original de este ejemplar, en un estado de conservación envidiable, era el inigualable Nicolas Cage. Sí, el mismo actor famoso por su método interpretativo… y por sus gastos excéntricos. Cage, un friki declarado del noveno arte, sufrió un disgusto mayúsculo en el año 2000, cuando alguien tuvo la brillante idea de entrar en su casa y llevarse esta joya. En aquel entonces, el cómic estaba valorado en unos 150.000 dólares, una minucia si lo comparamos con los millones que vale hoy en día.

Durante once largos años, la policía y los entusiastas de los tebeos perdieron la esperanza. El cómic, que es casi un tesoro nacional para los aficionados, se consideraba desaparecido para siempre. ¿Un ladrón sofisticado? ¿Un coleccionista con una guarida secreta? No, nada de eso. La épica historia de este Action Comics No. 1 terminó en el sitio más aburrido y mundano que se pueda imaginar: un trastero de almacenamiento en el Valle de San Fernando, California.

Al parecer, un hombre que estaba limpiando una unidad de almacenamiento, probablemente llena de muebles viejos y recuerdos olvidados, se topó con la reliquia de Krypton. Imaginamos la escena: el hombre, abriendo un ejemplar de apariencia antigua, dándose cuenta de que lo que tiene entre manos podría pagarle la hipoteca, o al menos, la cena de lujo. Tras verificar su autenticidad y confirmar que era la copia sustraída a Cage, se inició el proceso de devolución.

El reencuentro fue agridulce. Aunque Cage pudo recuperar su ejemplar, la historia sirve para recordarnos que los tesoros a veces no están custodiados por dragones, sino simplemente escondidos entre cajas de Navidad y bicicletas viejas en la más absoluta discreción. ¡Menudo viaje para el primer vuelo de Superman!