
Nick Pignataro, un ciudadano de Staten Island, Nueva York, debe tener la paciencia de un santo, o quizá el gusto por el caos que solo el Príncipe Payaso del Crimen puede inspirar. La cuestión es que Nick no colecciona sellos ni monedas, sino objetos dedicados íntegramente al Joker, el archienemigo por excelencia de Batman. Y no es que tenga dos o tres figuras de Funko Pop, no. Nick acaba de ser coronado por el mismísimo Guinness World Records por poseer la colección de memorabilia del Joker más grande del planeta.
La cifra es absolutamente demencial: 5.613 artículos dedicados al villano de la sonrisa perpetua. Si tienes problemas para encontrar espacio para los calcetines, imagínate tener que albergar 5.613 chismes del Joker. Esta cantidad, certificada por Guinness el 8 de octubre de 2024, le otorga oficialmente el título de coleccionista más entregado al villano de DC Cómics.
La obsesión, o como él lo llama, la pasión, comenzó hace ya unos 30 años, cuando apenas tenía ocho primaveras. El detonante fue la clásica película de *Batman* de Tim Burton de 1989, donde Jack Nicholson se enfundó el traje morado para dar vida a Jack Napier, alias Joker. Parece que aquella interpretación no solo causó un impacto cinematográfico, sino que le abrió un agujero profundo en la cartera y en la vida a nuestro protagonista.
Entre su arsenal se encuentran figuras de acción raras, cómics, pósteres, e incluso alguna que otra bizarrada hecha a medida. Hablamos de zapatillas customizadas con la cara del villano, piezas de arte únicas y objetos que probablemente harían que la cueva de Batman pareciera una tienda de descuentos de liquidación. Pignataro insiste en que su amor por el personaje va más allá de un simple maníaco sonriente. Para él, el Joker es un villano complejo con mucha profundidad psicológica, un argumento que probablemente repite a menudo cuando su pareja le pregunta: «¿De verdad necesitamos otra réplica del gas de la risa?» Pero al final, la dedicación ha dado sus frutos en forma de un récord mundial muy, muy verde y morado. Un homenaje digno del villano que siempre se ríe el último.
