Las fiestas de empresa son conocidas por sus desmanes y sus dramas, pero rara vez terminan con alguien en el quirófano por culpa de una bebida. Esto es exactamente lo que le sucedió a Anuj, un treintañero residente en Gurgaon, India, cuya velada corporativa tomó un giro drástico por culpa de un trago excesivamente ‘molecular’.
Anuj se animó a probar un cóctel de moda, famoso por incluir nitrógeno líquido (LN2) que se añade para crear ese impresionante efecto de niebla o humo que tanto gusta a los bartenders modernos. La gracia de esta técnica es que el nitrógeno debe evaporarse completamente antes de que el cliente le dé un sorbo, ya que, aunque inofensivo una vez gasificado, es extremadamente frío en estado líquido y, lo que es peor, expansivo.
El problema de Anuj fue, aparentemente, la impaciencia. Se bebió el cóctel demasiado deprisa, antes de que el nitrógeno líquido hubiera terminado su proceso de gasificación. En cuanto el LN2 entró en contacto con la temperatura de su cuerpo, se vaporizó instantáneamente. Y aquí es donde entra la física: el nitrógeno líquido se expande hasta 600 veces su volumen cuando pasa a estado gaseoso. Imaginen esa presión en el espacio reducido del estómago.
El resultado fue un dolor insoportable. Anuj fue trasladado de urgencia al Hospital Columbia Asia. Los médicos, tras examinarlo, confirmaron lo increíble: la brutal y rápida expansión del gas había provocado una perforación severa en la parte superior de su estómago.
Tuvo que someterse a una laparotomía de emergencia para reparar la rotura y eliminar el tejido necrosado por la congelación y la presión. Afortunadamente, sobrevivió a la experiencia, aunque tuvo que pasar una larga temporada hospitalizado. Los médicos, al relatar el caso, insistieron en la peligrosidad de consumir este tipo de sustancias sin precaución. Es decir, si pides el cóctel con niebla, ¡espera a que se disipe antes de beber o tu estómago se convertirá en un globo a punto de estallar! Una lección que Anuj, sin duda, no olvidará.




