De la sala de operaciones al asiento del conductor
A veces la realidad supera a la ficción, y si la historia ocurre en Florida, el nivel de surrealismo está más que garantizado. El protagonista de este extravagante relato es el doctor Thomas Shaknovsky, de 44 años, quien pasó de tener un bisturí en las manos a agarrar el volante de un coche de la noche a la mañana.
¿El motivo de su repentino cambio de carrera? Las autoridades lo buscaban por un presunto delito de homicidio involuntario. Durante una operación en agosto de 2024, Shaknovsky debía extirparle el bazo a un paciente, William Bryan. Sin embargo, en un error catastrófico, le extirpó el hígado, provocando una hemorragia fatal en la propia mesa de operaciones.

Un arresto de película con pasajeras incluidas
Tras perder su licencia médica en varios estados, Shaknovsky decidió ganarse la vida conduciendo para la conocida plataforma Lyft, donde, curiosamente, presumía de una impecable valoración de cinco estrellas tras más de 3.000 viajes. Pero su racha terminó en Miramar Beach.
Las cámaras corporales de la policía captaron el tenso momento en que los agentes rodearon su vehículo en un cruce con las armas desenfundadas. Confundido y esposado, el ex cirujano solo acertó a decir que tenía clientas en el asiento trasero.
Efectivamente, al abrir la puerta, dos turistas que estaban de vacaciones salieron temblando. Habían pedido un viaje desde su hotel y se vieron envueltas en lo que parecía una redada táctica.
«Eso nos dio un susto de muerte», confesó una de las pasajeras, creyendo en un principio que las estaban atracando a punta de pistola.
El humor como salvavidas
La plataforma Lyft no tardó en emitir un comunicado confirmando que habían eliminado al conductor de su aplicación. Por su parte, la portavoz de la oficina del sheriff dejó claro que Shaknovsky sabía que pesaba sobre él una orden de captura por delito grave y, aun así, «decidió arriesgarse a meter gente en su vehículo».
Una vez pasado el pánico, las aterrorizadas viajeras lograron encontrarle el lado cómico a una situación digna de una película. Mientras un agente les explicaba por qué su amable conductor estaba siendo detenido por homicidio, una de ellas soltó la frase que resume perfectamente el día:
«No vamos a usar Lyft nunca más. A partir de ahora, usaremos Uber».




