
Imagínate la escena: conduces tranquilamente por la Interestatal 75 en Michigan, piensas en el café, el trabajo o si llegas a tiempo para esa serie, y de repente, ¡zas! Te encuentras con un ciervo. Pero no un ciervo cualquiera pastando al borde de la carretera, no. Un ciervo con una cara de ‘ayuda, por favor’ metido hasta el cuello entre dos barreras de hormigón gigantes. Sí, amigos, esto es lo que le pasó a un afortunado (o no tan afortunado, al principio) cervatillo en el Condado de Oakland.
La aventura comenzó cuando un buen samaritano motorizado avistó al animal en semejante aprieto y, con buen ojo y mejor intención, avisó a las autoridades. La Oficina del Sheriff del Condado de Oakland no tardó en personarse en el lugar, y lo que se encontraron no era la típica llamada por un gato en un árbol. ¡Aquí había un ciervo en una cárcel de hormigón!
Los agentes, ni cortos ni perezosos, se prepararon para un rescate de esos que se recordarían en la cantina. Y es que no solo sacaron sus ‘spreaders’ –sí, esas herramientas hidráulicas que parecen sacadas de una película de acción y que normalmente se usan para destrozar coches en accidentes–, sino que también tuvieron que echar mano de una sierra de hormigón. Sí, has oído bien, ¡cortando hormigón para salvar a un Bambi moderno! Uno casi puede imaginarse la conversación: ‘¿Trajiste el cortacésped, agente?’ ‘No, pero tengo la sierra de hormigón, ¡que siempre viene bien para los ciervos atascados!’
Con una mezcla de habilidad, precisión y probablemente algún que otro ‘¡Vamos, campeón!’ por parte de los agentes, lograron crear el espacio suficiente para que el pobre animal pudiera liberarse. Y como buen héroe de su propia historia, el ciervo no perdió el tiempo. Tras un breve momento de desorientación, el astuto cuadrúpedo se sacudió el polvo, echó un vistazo a sus salvadores con lo que seguramente fue una mirada de «ya no vuelvo a aparcar aquí», y salió disparado hacia el bosque, totalmente ileso.
Este incidente, que tuvo lugar en la autopista, nos recuerda que la vida salvaje siempre nos puede dar sorpresas, y que los agentes del sheriff están listos para todo, incluso para ser carpinteros de hormigón por el bien de un ciervo curioso. Un final feliz para una historia que fácilmente podría haber sido un drama, y que sin duda se lleva el premio a la anécdota del día en Michigan. ¡A ver quién se atreve ahora a decir que los lunes son aburridos!
