
Imaginen el escenario: la tranquila oficina del Departamento de Policía de Lago Vista, Texas, un día como cualquier otro. De repente, entra una llamada que rompe la monotonía y no precisamente por un robo o un exceso de velocidad. No, el código de emergencia era mucho más serio: un ciervo había decidido que una hamaca de jardín era el lugar perfecto para su crisis existencial y, para colmo, se había quedado atrapado.
Los agentes se desplazaron rápidamente hasta el lugar de los hechos, donde confirmaron la surrealista escena. El pobre animal había metido su cabeza en la malla de una hamaca colgada entre dos árboles y, por mucho que forcejeaba, no había manera de liberarse. Si alguien tiene un manual sobre cómo rescatar a un ciervo atascado en un objeto de ocio doméstico, que sepa que los agentes de Lago Vista lo necesitaban urgentemente.
Los policías, que al ver la estampa no pudieron evitar bautizar al mamífero como ‘ciervo emo’ por el rollo de estar ahí colgado y con la cabeza gacha, tuvieron que emplear una técnica de precisión. Según informó el propio departamento en redes, el rescate no fue un ‘quita y pon’. Requirió de mucha calma y de un cuchillo bien afilado para ir cortando las cuerdas de la hamaca sin herir al ciervo, que, comprensiblemente, no estaba disfrutando del momento ni un poquito.
Finalmente, tras la delicada operación, el ciervo pudo sacar la cabeza y se dio a la fuga a toda velocidad. Parecía que la experiencia le había quitado las ganas de cualquier tipo de relajación durante una buena temporada. Los agentes confirmaron que el animal se marchó ileso, pero con una historia que contar a sus amigos del bosque sobre su fallido intento de ‘dolce far niente’.
La policía concluyó el relato del incidente bromeando sobre el particular gusto del ciervo por el ambiente, dejando claro que, al menos por ese día, la vida salvaje superó con creces la ficción y que estaban encantados de haber podido liberar a su peculiar ‘huésped’ con tendencias al relax extremo.
