
Agárrate, que esta historia te va a dejar con la boca abierta. Imagínate paseando por una exposición de arte, ves una obra que te hace gracia, un Banksy, piensas, pero seguramente una imitación de las muchas que hay. Te pica el gusanillo, te parece un buen detalle para casa y sueltas 50 míseras libras. Pues bien, esa es la trama de la vida de Emma Jones, una señora de Bristol que, sin saberlo, protagonizó el mayor ‘chollo’ artístico de lo que llevamos de siglo.
La cosa es que Emma, que ya tenía un ojo clínico para los Banksy (aunque el suyo no lo viera al principio), compró una pieza llamada ‘Rata con cartel’ en una de esas exposiciones que replican el estilo del artista. Ella estaba convencidísima de que era una copia, ¿quién iba a vender un Banksy de verdad por el precio de una cena con amigos? La obra, por cierto, es bastante icónica: una rata sosteniendo un cartel con la pregunta «¿Qué miras?». Sí, como para no mirarla con los ojos como platos ahora.
La pieza estuvo colgada en su cocina durante un tiempo, entre el microondas y la tostadora, siendo un elemento más de la decoración, un ‘fake’ simpático. Pero la cosa dio un giro de guion digno de Hollywood cuando su hijo, fan de Banksy hasta la médula, le sugirió que, por si las moscas, la llevara a autentificar. Al fin y al cabo, ¿qué se perdía? ¡Y menos mal que lo hizo!
Después de un proceso que seguramente tuvo más tensión que la final de un mundial, el Organismo de Control de Peste del propio Banksy (sí, existe y es el que autentifica sus obras) confirmó lo increíble: ¡era un Banksy genuino! Y no uno cualquiera, sino uno de los primeros grafitis que hizo el artista en Bristol, allá por 2004, antes de que su fama explotara a nivel galáctico. La obra, con su marco original, es una edición de diez, de las cuales solo tres están en manos privadas. Vamos, una joya.
De repente, esa rata que observaba sus cenas valía la friolera de 250.000 libras esterlinas. Medio millón de euros, más o menos. Un cuarto de millón de euros por algo que compró pensando que era un capricho de 50 libras. Se mire por donde se mire, Emma Jones ha conseguido la ganga definitiva, la historia que todo amante del arte y de los chollos soñaría con vivir. La próxima vez que veas un ‘Banksy’ por ahí, quizás convenga mirarlo dos veces… o tres.
