El chivatazo de la vidente online que llevó a un matrimonio a la policía

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¿Qué haces cuando te asaltan las dudas sobre la fidelidad de tu pareja? Lo normal, quizás, sería tener una charla sincera o, en casos extremos, contratar a un detective. Pero en China, una mujer decidió que la mejor estrategia era consultar a una ‘maestra espiritual’ online. Sí, como lo lees. El oráculo digital del siglo XXI. La historia es tan rocambolesca que merece ser contada con todos sus detalles.

Nuestra protagonista, sumida en la sospecha, contactó con una de estas videntes virtuales dispuesta a desenmascarar (o confirmar) la supuesta doble vida de su marido. Tras un pago de 200 yuanes (unos 27 euros, un pastizal para un chismorreo celestial), la «maestra» solicitó fotos del incriminado y su fecha de nacimiento. Información vital, claro, para que las estrellas y los espíritus hicieran su trabajo de cotilleo interdimensional.

La vidente, tras un supuesto análisis profundo y místico, dictaminó la sentencia: ¡el marido le estaba siendo infiel! Y para aportar «pruebas» irrefutables, soltó perlas como que el señor «se queda fuera hasta tarde a menudo» y «usa el móvil con frecuencia». ¡Menuda clarividencia! Como si no fuera el modus operandi de la mitad de la población adulta con acceso a internet. Podría haber dicho que «respira» o «come», y habría sido igual de específico.

Con estas «revelaciones» bajo el brazo (o más bien, en la pantalla de su móvil), la mujer, ni corta ni perezosa, confrontó a su esposo. La tensión debió de cortarse con un cuchillo de mantequilla. El marido, atónito y visiblemente molesto, negó rotundamente las acusaciones. ¿El problema? Su mujer estaba convencidísima, no de sus palabras, sino de la infalibilidad de la vidente online.

Lo que siguió fue aún más surrealista. El hombre, sintiéndose injustamente atacado y sabiendo que no había nada de cierto en aquellas acusaciones de «cuernos virtuales», decidió no quedarse de brazos cruzados. ¿A dónde fue? ¡Directo a la policía! Sí, la pareja acabó en la comisaría, y no por una discusión de pareja al uso, sino por un supuesto engaño revelado por una adivina de internet.

Los agentes de policía, que se las habrán visto de todos los colores, debieron de flipar en colores con la situación. Tras escuchar ambas versiones, investigaron el caso (¡sí, la policía investigando «cuernos» profetizados por una IA o un charlatán con WiFi!). Su conclusión fue clara: no había ni rastro de infidelidad. Las «pruebas» de la vidente eran tan genéricas que se podían aplicar a cualquier ser humano con vida social y un smartphone.

Ante la evidencia, la policía actuó como mediadora y exigió a la «maestra espiritual» que reembolsara los 200 yuanes. Y así fue como, gracias a la intervención policial, la pareja evitó un drama conyugal que bien podría haber acabado en divorcio, todo por culpa de una «maestra» con una bola de cristal más borrosa que las gafas de un topo. Una lección de vida: a veces, la mejor adivinación es la comunicación de toda la vida… o, si no, al menos no involucrar a las autoridades por chismes online.