El chicle de Jacob Elordi en los Globos de Oro que acabó en manos de su madre

El chicle de Jacob Elordi en los Globos de Oro que acabó en manos de su madre
El actor Jacob Elordi protagonizó el momento más inesperado de los Globos de Oro. Justo antes de posar, la estrella de 'Saltburn' se quitó el chicle que estaba masticando y, con una naturalidad pasmosa, se lo entregó a su madre para que se deshiciera de él. Un claro ejemplo de 'mom duty'.
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Jacob Elordi, el actor de moda gracias a Saltburn y Euphoria, demostró que por muy estrella de Hollywood que seas, las madres siguen siendo el comodín definitivo para solucionar los problemas mundanos. El escenario fue la alfombra roja de los Globos de Oro y el problema, sorprendentemente, un simple chicle.

La crisis del chicle en el photocall

Elordi, conocido por su porte elegante y su altura imponente, llegaba impecable al evento, acompañado por su madre, Melissa Elordi. Todo iba sobre ruedas hasta que llegó el temido momento de posar frente a las cámaras. Si alguna vez has masticado chicle antes de una foto importante, sabes que puede arruinar la toma. Elordi se dio cuenta de que no podía enfrentarse a los flashes con ese trozo de goma de mascar en la boca. ¿La solución? Desecharlo discretamente.

Dado que no había una papelera a mano en medio de la alfombra roja más glamurosa de la temporada, la estrella australiana optó por la solución más rápida y fiable que ha existido desde tiempos inmemoriales: pasárselo a mamá.

Un traspaso de responsabilidades muy familiar

La maniobra, capturada en vídeo y que rápidamente se hizo viral, fue de una sutileza digna de un espía. Justo cuando se acercaba a los fotógrafos, Elordi se quita el chicle de la boca y, con un movimiento rápido y casi imperceptible, se lo pasa a su madre. Melissa Elordi, con esa estoica resignación que solo las madres de celebridades pueden poseer, acepta el paquete usado. Ella, la mujer que trajo al mundo a una de las estrellas más rutilantes del cine actual, se convirtió momentáneamente en la papelera personal de su hijo, demostrando que ciertas responsabilidades maternales no tienen fecha de caducidad.

El gesto es hilarante no solo por el contexto (un evento de gala valorado en millones y retransmitido a todo el planeta), sino por la naturalidad con la que ocurre. La escena es la prueba definitiva de que no importa si has salido en Netflix o has protagonizado una de las escenas más polémicas de la década (sí, estamos hablando del baño de Saltburn), siempre serás el niño que necesita que su mamá se encargue de su basura.

Reacciones: Relatabilidad en la alfombra roja

Las redes sociales estallaron de risa y empatía. Los comentarios se centraron en lo increíblemente familiar que resultaba la situación. «Ella literalmente llevaba su bolso, pero ahora también es la guardiana del chicle», escribía un usuario. Otros apuntaban: «Esto es pura energía de hijo mayor que todavía espera que mamá resuelva sus pequeños líos». La viralidad del momento subraya cómo estos pequeños gestos humanizan a las megaestrellas de cine. El actor australiano, sin quererlo, ofreció un momento de humor inesperado que demostró que, incluso bajo los focos de Hollywood, las madres nunca dejan de trabajar.