Agarraos, que vienen curvas… o más bien, una escala que roza lo surrealista. Resulta que EVA Air, la aerolínea taiwanesa, se ha visto obligada a pedir perdón por un pequeño «desliz» que ha dejado a más de uno con la boca abierta y la ceja levantada. Y es que, queridos lectores, la burocracia a veces no entiende de nada… ¡ni siquiera de la muerte!
La historia comienza en un vuelo de Taipei a San Francisco, el BR008, con una pasajera de edad avanzada a bordo. Lamentablemente, la señora falleció durante el trayecto, un suceso triste y, por supuesto, delicado. Hasta aquí, todo dentro de lo que, tristemente, puede ocurrir en un vuelo largo.
El lío, el esperpento, el «no me lo puedo creer», llegó a la hora de aterrizar en la hermosa San Francisco. La aeronave toca tierra, la familia de la difunta (su hija y yerno) está en duelo y a la espera del equipo médico para confirmar el deceso. Pero parece que a los señores y señoras del personal de tierra de EVA Air se les pasó un pequeño detalle… o quizás se tomaron el protocolo demasiado al pie de la letra, pero muy, muy al pie de la letra.
Imagínense la escena: la hija, en pleno shock y dolor, intenta explicarles a los empleados que su madre ha fallecido. ¿Y qué le piden? ¡El pasaporte de la señora y el formulario de salud! Sí, han leído bien. Un cadáver, un pasaporte. Los empleados, con una insistencia que ríete tú del cobrador del frac, repetían una y otra vez que necesitaban esos documentos para los «trámites de aduanas». Se ve que para EVA Air, los muertos también tienen que pasar la ITV fronteriza.
La situación, lógicamente, escaló. La hija, ya al borde del ataque de nervios, y el yerno, cabreadísimo con razón, tuvieron que alzar la voz para que, por fin, la neurona de la empatía se conectara en algún cerebro de la aerolínea. Solo entonces, tras el enfado monumental de la familia, el personal recapacitó y dejó de pedirle el carné a quien ya no estaba para enseñar ni la dentadura postiza.
Posteriormente, EVA Air emitió una disculpa con un aire de «¡Oops, se nos fue la pinza!». Reconocieron que el manejo del incidente por parte de su personal fue «inapropiado» y «carente de compasión». Vamos, que se les olvidó el «seres humanos» en el manual de procedimientos. La aerolínea ha prometido revisar y mejorar sus protocolos para que el próximo pasajero que, por desgracia, se quede en el camino, no tenga que preocuparse por su documentación post-mortem. Menos mal. Porque si no, la próxima vez igual piden la partida de defunción sellada por el notario del Más Allá. En fin, cosas que pasan cuando la burocracia choca de bruces con la realidad, y el sentido común decide tomarse unas vacaciones.

