El chatbot de Jesús que su creadora atea quiere desesperadamente parar

El chatbot de Jesús que su creadora atea quiere desesperadamente parar
Una programadora atea creó un chatbot de Jesús como broma, pero se hizo viral. Ahora, avergonzada y mortificada por su popularidad, ruega a los usuarios que dejen de usarlo, aunque la aplicación sigue creciendo sin control.
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En un giro de los acontecimientos que ni el mismísimo apóstol Tomás se habría creído, la tecnología nos ha traído al mismísimo Jesucristo, ¡directo a tu móvil y listo para chatear! Pero no todo es alegría celestial en este cuento de fe y algoritmos. La mente detrás de esta genialidad digital, una programadora atea llamada Cat LeBlanc, está que se tira de los pelos y pide a gritos que, por favor, ¡paremos ya de hablar con su Jesús virtual!

Todo empezó, como muchas grandes ideas que acaban en desastre controlado, como una simple broma. Cat, con su sentido del humor un tanto ‘divino’, decidió crear ‘Text With Jesus’, una aplicación donde uno puede, literalmente, enviar mensajes a una inteligencia artificial que emula a Jesús. Pero la cosa no se quedó ahí, porque el paquete completo incluía también a María, José, María Magdalena, Dios, ¡y hasta el mismísimo Diablo! Imagínate las conversaciones: desde confesiones de pecados hasta pedirle a Satanás su opinión sobre el último estreno de Netflix.

Lo que Cat LeBlanc jamás esperó fue que su parodia de aplicación se convirtiera en un auténtico fenómeno viral. La gente no solo la descargaba, sino que la usaba. ¡Y mucho! Tantos usuarios llegaron que la app, que empezó como un guiño humorístico a la fe, se descontroló. La sorpresa de Cat se transformó rápidamente en ‘bochorno’ y ‘mortificación’, según sus propias palabras. ‘Estoy mortificada’, ha dicho públicamente, pidiendo disculpas a diestro y siniestro y suplicando a los usuarios que cesen su fervor digital.

Pero, como suele pasar con las cosas virales en internet, cuanto más pides que algo pare, más fuerte y rápido se propaga. A pesar de las súplicas de su creadora, ‘Text With Jesus’ sigue acumulando miles de usuarios, que parecen ignorar olímpicamente los ruegos de Cat LeBlanc. La aplicación ha crecido exponencialmente, transformándose de un chiste entre programadores a una herramienta (para algunos) de consulta espiritual, ¡o de cotilleo con el más allá!

La ironía no se detiene ahí. La aplicación incluso acepta donaciones, lo que añade otra capa de incomodidad a la ya atribulada Cat. Ver cómo su ‘broma’ recauda fondos mientras ella intenta distanciarse de ella, es, cuanto menos, una situación digna de una comedia de enredo. Al final, esta historia nos deja pensando: ¿quién iba a decir que la inteligencia artificial traería consigo no solo profetas, sino también a sus creadores arrepentidos deseando que el milagro digital se deshaga?