
La vida de un creador de contenido, incluso si eres un simple ciudadano, puede ser complicada, especialmente cuando tu contenido roza lo… bueno, lo que no le gusta al Gobierno. Pero si pensabas que las multas solo venían por memes políticos serios, agárrate, porque la última víctima de la censura rusa ha sido, nada más y nada menos, que Peppa Pig.
Sí, has leído bien. Un tribunal en la región de Krasnodar, Rusia, ha impuesto una sanción económica a un hombre por subir una foto de esta conocida cerdita animada a internet. La acusación que ha provocado este surrealista desenlace es la de «desacreditar a las Fuerzas Armadas Rusas».
El cerdo que no respetaba la línea de combate
El contexto, como siempre, lo es todo. Rusia ha implementado leyes muy estrictas contra cualquier forma de crítica pública o contenido que se perciba como una afrenta a sus operaciones militares. Lo normal sería ver a gente sancionada por publicar documentos o comentarios políticos directos. Pero aquí es donde entra en escena Peppa, el personaje infantil, cuya imagen se ha convertido en una peligrosa arma subversiva, al parecer.
A falta de detalles específicos sobre el contexto exacto en el que se compartió la imagen —si Peppa llevaba un uniforme o si simplemente se reía de una manera inapropiada para la moral militar—, el hecho de que una corte se tome la molestia de procesar y multar a un ciudadano por un dibujo animado infantil subraya la rigidez, y algunos dirían, la absoluta comedia negra, de la ley de censura aplicada. Si esta cerdita rosa es capaz de derribar la moral de un ejército, quizás la situación sea más seria de lo que parece.
Cuando el arte infantil se convierte en sedición
Los cargos se enmarcan, presumiblemente, bajo el Artículo 20.3.3 del Código de Delitos Administrativos. Este artículo es la herramienta legal utilizada para castigar lo que el Estado considera una «desacreditación pública» de las fuerzas armadas. Normalmente, la multa puede ascender a decenas de miles de rublos para los individuos, una cantidad que pica, y mucho, por culpa de una cerdita dibujada.
Este incidente no es el primero en demostrar que el control de la información en Rusia es exhaustivo, llegando a niveles que en occidente parecen sacados de una película de ciencia ficción humorística. Que un tribunal dedique tiempo y recursos a dictaminar que una imagen de Peppa Pig constituye una amenaza para la seguridad nacional, demuestra que, en tiempos de conflicto, hasta el personaje más inocente puede ser considerado un peligro público.
Así que, si planeas unas vacaciones en Krasnodar, deja el merchandising de Peppa Pig en casa. O te arriesgas a que la Patrulla de la Lealtad te acuse de intento de golpe de estado con herramientas infantiles. ¡El mundo al revés!
