
¡Agarraos, que vienen curvas! En una «revelación» que ha dejado a nadie sorprendido, Stephen Ohlemacher, el CEO de The Onion, se sentó en el prestigioso programa «Squawk Box» de CNBC para confirmar lo que todos, absolutamente todos, ya sabíamos en el fondo de nuestros corazones: que The Onion es, de hecho, «fake news». ¡Quién lo hubiera dicho! La cara de póker con la que lo soltó debe haber sido digna de enmarcar.
Pero, ¿a qué viene tanta sinceridad de golpe? Pues mira, la cosa tiene miga. Esta «confesión» llega justo cuando The Onion ha presentado un ‘amicus curiae’ (o sea, un escrito de amigo del tribunal) ante el Tribunal Supremo de Estados Unidos. ¿El objetivo? Defender, con uñas y dientes y mucho humor, el arte de la sátira. Están intentando que se proteja a capa y espada el derecho a parodiar, que según ellos, es un pilar fundamental de una sociedad libre.
Todo este tinglado viene a cuento de un caso bastante peculiar. Un tal Anthony Novak fue arrestado por crear una página de Facebook falsa, que imitaba al departamento de policía de Parma, Ohio. Y The Onion, en su infinita sabiduría, ha decidido echarle un cable argumentando que la parodia es una forma legítima y necesaria de comentario político. De hecho, su escrito es una joyita en sí mismo, escrito con ese estilo inconfundiblemente ‘Onion’: «deliciosa, innegable y evidentemente, una parodia».
Ohlemacher lo dejó clarísimo en la entrevista: «No nos tomamos demasiado en serio, pero nuestro periodismo, que es falso, sí que nos lo tomamos muy en serio.» ¡Ahí es nada! Un equilibrio zen entre la cachondez y la profesionalidad de hacer el tonto a lo grande. Llevan desde 1988 perfeccionando este arte, así que algo sabrán.
En resumen, que el CEO de una empresa de noticias satíricas ha tenido que ir a la tele a decir que hacen noticias falsas para que el Tribunal Supremo se entere de que la sátira es importante. Si esto no es material para un titular de The Onion, que baje Dios y lo vea. Una paradoja deliciosa que nos recuerda que, a veces, la realidad supera a la ficción… o al menos, a la ficción satírica.
