El cazador que mandó a la lista negra 250.000 dólares por irse de caza

El cazador que mandó a la lista negra 250.000 dólares por irse de caza
Michael G., un cazador de Kentucky, ignoró varias llamadas de la lotería mientras cazaba venados, casi perdiendo un premio de 250.000 dólares. Su mujer insistió en revisar el boleto, descubriendo la gran victoria. La lotería tuvo que dejarle un mensaje de voz urgente para avisarle de su fortuna.
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Imaginad la escena, digna de una comedia de enredos: Michael G., un auténtico amante de la caza en Kentucky, estaba en su salsa, camuflado entre árboles y esperando al venado perfecto. Su teléfono, mientras tanto, no paraba de vibrar. Número desconocido, una y otra vez. ¿Una teleoperadora insistente? ¿Un estafador? Michael, ni corto ni perezoso, decidió que la llamada podía esperar y continuó a lo suyo, ignorando la molesta interrupción. La caza es la caza, y los venados no esperan.

Lo que nuestro aguerrido cazador no sabía es que al otro lado de esas llamadas “molestas” no había un vendedor de aspiradoras, sino la mismísima Kentucky Lottery. ¡Y tenían 250.000 dólares para él! Sí, la friolera de un cuarto de millón de dólares. Resulta que Michael había comprado un rasca y gana del juego «Funky 5s» el 15 de noviembre en una gasolinera Speedway Express de Somerset. Cuatro días después, el 19 de noviembre, descubrió que era el flamante ganador, pero las prisas no iban con él.

Cuando la oficina de la lotería intentó contactarle el 20 de noviembre para darle la buena nueva, Michael seguía entregado a su pasión cinegética. Tras varias llamadas sin respuesta, tuvieron que recurrir a la artillería pesada y dejarle un mensaje de voz que rezaba, con la urgencia que la ocasión merecía: «¡LLÁMENOS DE VUELTA. HA GANADO A LO GRANDE!». Vamos, un mensaje que haría a cualquiera revisar el número diez veces.

Pero incluso con semejante mensaje en el buzón, la primera reacción de Michael fue de escepticismo puro. «Pensé que era una broma», confesó más tarde. Menos mal que su mujer, con ese sexto sentido para las cosas importantes (y el dinero), insistió: «Tienes que comprobar ese boleto». Y menos mal que Michael le hizo caso. El 22 de noviembre, nuestro cazador, que casi envía la fortuna a la lista negra, acudió por fin a reclamar su merecido premio.

¿Y qué hará Michael con esta inesperada lluvia de billetes verdes? Pues, con la cabeza bien amueblada, tiene planes de lo más sensatos: saldar la deuda de su camioneta, pagar otras facturas pendientes y guardar el resto. Al menos, ya no tendrá que preocuparse por si las llamadas de números desconocidos son del banco… o de una lotería que le quiere regalar una pasta gansa. Moraleja: a veces, descolgar el teléfono es más rentable que la mejor de las cacerías.